Que tenga plantas: la señal de que va a ser buena pareja

Que tenga plantas: la señal de que va a ser buena pareja

Cuando el chico que me gustaba me enseñó su casa, recuerdo que era un punto medio entre una selva de Costa Rica y un vivero.

Además de enseñarme una por una las de su habitación, de vuelta a mi casa no solo examinó a mis pequeñas (las plantas, no otra cosa), sino que me dijo cómo debía regarlas o si era mejor que recibieran luz directa o indirecta del sol.

No digo que fuera la única razón, pero definitivamente, ha ayudado a que me pillara.

mujer riega plantas

PEXELS

Es curioso el nuevo valor que han adquirido las plantas para los millennials.

Cuando conocías a alguien que no tenía hijos, pero compartía su vida con un animal, veías el potencial que podía tener en el futuro con un retoño de ambos.

Ahora las plantas han ocupado el lugar de las mascotas. Que tenga una monstera es el nuevo «Y que le gusten los perros».

En mi caso, sentía que podía trasladarlo a cómo sería él en la relación. No solo se encargaba de activarse recordatorios para regarlas cada semana.

Se tomaba el tiempo de colocar el platito debajo de la maceta y esperar, con cada una, a que pasaran los minutos que necesitan para absorber el agua.

Además, revisaba las hojas con regularidad, para comprobar la salud de sus hijas verdes, o si tenía que colocarlas en otro lugar porque alcanzaban un tamaño considerable.

Donde él veía la rutina de regado de sus plantas, yo veía su faceta de compromiso y cuidados, dos de las cosas que más valoro en una posible pareja.

No soy la única que ve potencial en que su crush sea un padre o madre de plantas.

En los últimos dos años, algunas de las aplicaciones de ligar como Tinder o Bumble han registrado un aumento de estos términos a la hora de describirse en la biografía.

Son también los que se han colado en el top 10 de los más populares, en la lista de aficiones, y uno de los temas con los que más usuarios de entre 20 y 29 años, han empezado la conversación.

Claro que no significa que quienes no tengan plantas no puedan tener esas características.

Pero, inconscientemente, captamos de quien llena su casa o habitación de plantas, esa madurez o deseo de querer hacerse cargo de algo vivo que no solo respeta, sino que sabe que está completamente a su cargo y depende su vida de que sus necesidades de agua y luz solar estén debidamente cubiertas (si además les pone música para estimular su crecimiento, ni te cuento).

Que entre la agenda de trabajo, segundo trabajo, ir al gimnasio, hacer la compra, quedar con los amigos y llamar a los padres, encuentre hueco para regar las plantas, demuestra que quiere dedicar ese tiempo a algo más que a sí mismo y a armarse de paciencia para verlo crecer poco a poco.

Y también refleja el amor por la naturaleza, la naturalidad y la curiosidad, por supuesto. Porque a esa persona no le importa mancharse de tierra mientras cambia de maceta a la planta que quiere que crezca o cuando se molesta en buscar qué significa que hayan aparecido unos puntitos en las hojas.

Así que, para la próxima que te invite a su casa y busques señales, recuerda en fijarte si tiene plantas (y cómo están cuidadas). Mientras lo haces, yo te dejo, que tengo que regar el potus.

Sí, claro que me regaló una planta la semana pasada.

Mara Mariño

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