¿Qué se siente cuando el bebé se encaja en las costillas durante el embarazo?

¿Qué se siente cuando el bebé se encaja en las costillas durante el embarazo?

El último trimestre de embarazo y, sobre todo, cuando se aproxima la fecha del parto es cuando las mujeres se encuentran más incómodas. El bebé ya ocupa un espacio considerable dentro del útero que se le termina haciendo pequeño. Por eso, puede ser normal que el bebé se encaje en las costillas. ¿Qué es lo que puede delatar que esto ha ocurrido?

Dolor por los movimientos del bebé

Que el bebé se encaje en las costillas no es nada agradable para las madres. Se trata de una zona del cuerpo que se encuentra relativamente comprimida para poder ofrecerle un mayor espacio al útero y al bebé. Esto genera dolor, sobre todo, porque el bebé está en una fase en la que se mueve. Es normal notar las patadas, pero cerca de las costillas esto puede ser incómodo.

Si los movimientos que hace el bebé son bruscos y se encuentra encajado en las costillas, el malestar puede incrementarse, incluso puede aparecer una sensación de ardor. Muchas madres encuentran como solución darse un masaje en la zona para que el bebé se mueva y puedan aliviar la presión que está ejerciendo sobre sus costillas. A veces, caminar puede ayudar.

Sensación de ahogo que no desaparece

Esta es una sensación muy desagradable en la que puede que no duela nada, pero sentir dificultad para respirar puede incrementar la ansiedad. Si hay un trastorno de esta patología, el malestar puede incrementarse notablemente. Esto se debe, como bien explican desde Reproducción Asistida ORG, a que el "útero ha alcanzado tal tamaño que se encuentra debajo de las costillas y comprime los pulmones". Por eso aparece la sensación de ahogo.

Aunque no hay demasiado que hacer en estos casos, además de adoptar posturas que puedan mejorar un poco ese tipo de sensación, como la de perro-vaca, lo importante es intentar tranquilizarse. La meditación, por ejemplo, y no realizar demasiados esfuerzos pueden ayudar a no incrementar esa sensación de falta de aire que puede aumentar el nerviosismo y la ansiedad.

Las patadas del bebé no ayudan

Otra circunstancia que se puede dar es que el bebé propine patadas hacia las costillas o cuando se encuentra encajado en estas. Recordemos que estamos en un trimestre en el que se mueve más que nunca y una de las razones es porque a medida que se acerque el momento del parto va a tener que adoptar la postura correcta para salir. La cabeza debe estar situada en la pelvis.

El problema es que las patadas que puede propinar pueden aumentar la presión sobre las costillas causando un dolor punzante que dificulte las actividades diarias de la madre. Esto es algo inevitable en muchas ocasiones en las que, a pesar de los ejercicios o posturas que pueda recomendar el médico, el dolor y la sensación de ahogo terminan apareciendo sin poder prevenirlas.

Afortunadamente, este malestar es solo un indicativo de que pronto las madres podrán tener a sus bebés entre sus brazos y disfrutar de una experiencia única en la vida. A pesar de todo el dolor y la sensación de incomodidad, la vida que está a punto de salir al exterior hace que se olviden todos estos males.

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