¿Qué es una crisis de identidad y cómo afrontarla?

¿Qué es una crisis de identidad y cómo afrontarla?

Si te preguntan quién eres, probablemente respondas algo así como “soy  María, tengo 35 años y soy abogada”. Sin embargo, la identidad va mucho más allá; está forjada sobre la base de los roles que desempeñas, las personas que te acompañan, los entornos que habitas, tus valores y actividades. Cuando experimentas dudas respecto a lo anterior, o te ves obligado a replanteártelos, puedes sufrir una crisis de identidad.

Esta crisis no es, en realidad, ningún trastorno o patología, sino una fase natural por la que todo ser humano atraviesa en algún momento. Sin embargo, suele generar emociones intensas y negativas; y, si no sabes afrontarla, puede causarte gran malestar y perjuicio. Por esto, te contaremos en qué consiste y qué puedes hacer al respecto.

¿Cómo se siente una crisis de identidad?

¿Qué es una crisis de identidad y cómo afrontarla?
La crisis de identidad puede hacer que no sepas exactamente qué sientes ni qué deseas hacer.

Es común que te resulte complicado identificar que estás sufriendo una crisis de identidad. Con frecuencia, sabes que te sientes mal, pero no entiendes el origen de este sufrimiento ni cómo salir de él. Así, estas son las señales que pueden indicarte que estás atravesando por este proceso:

  • Te sientes solo y perdido, desorientado, confuso y sin rumbo.
  • Experimentas un gran vacío y tiendes a plantearte cuestiones existenciales. «¿Quién soy?», «¿por qué me está pasando esto?», «¿qué sentido tiene la vida?», «¿cómo sigo adelante?»… Estos son algunos ejemplos de los pensamientos que pueden rondar por tu mente.
  • Te sientes indeciso, bloqueado e incapaz de tomar decisiones. La incertidumbre y el temor son fuertes, y parece faltarte la seguridad para afrontar los cambios que se te presentan.
  • Notas una cierta extrañeza respecto de ti mismo y del mundo. No tienes claros tus valores, prioridades u objetivos y puede resultarte complicado conectar con las personas de tu entorno.
  • Este malestar emocional y estos cuestionamientos ocupan todo tu espacio mental y puedes tener dificultades para seguir con tu vida cotidiana, con tus obligaciones y actividades. Ahora, dedicas el tiempo a la introspección.

¿Por qué se produce la crisis de identidad?

Es posible experimentar diversas crisis de identidad a lo largo de una vida, ya que estas se relacionan con cambios de ciclo y momentos vitales de transición. Aparecen cuando tu identidad (tal y como estaba establecida) se ve amenazada y te ves obligado a hacer replanteamientos. Así, las siguientes son algunas de las situaciones que con más frecuencia desencadenan este fenómeno.

El paso a la adolescencia

Esta es una de las crisis de identidad más comunes y que tiene lugar en la mayoría de las personas. El paso de la niñez a la adolescencia supone grandes desafíos y transformaciones a una edad en la que todavía no se cuenta con recursos personales sólidos.

En esta etapa, los jóvenes se van desligando relativamente de los progenitores para buscar su lugar en el grupo de iguales. Sin embargo, aún no tienen claro quiénes son o quién quieren ser, cuáles son sus opiniones u objetivos o cómo desenvolverse en este nuevo rol. Por esto, el apoyo de los padres puede ser muy necesario.

Otros momentos vitales significativos

Fenómenos similares pueden ocurrir en etapas posteriores de la vida. Por ejemplo, es común que a finales de la veintena las personas se sientan perdidas y desorientadas: sus estudios han terminado, pero, quizá, aún no logran establecerse en el mercado laboral o estabilizar una relación de pareja (objetivos hacia los que la sociedad presiona con insistencia).

La jubilación y el envejecimiento también suelen desencadenar importantes crisis vitales. Especialmente quienes han construido su identidad en torno al trabajo pueden sentir que pierden su esencia, su estatus y el significado de sus vidas, y quedar vacíos y confusos durante un tiempo hasta que logran adaptarse.

Cambios drásticos e inesperados

En general, cualquier cambio en los roles que desempeñas puede desencadenar una crisis de identidad. Esto sucede en mayor medida si se trata de eventos negativos como un divorcio, un despido, un problema de salud o la muerte de un ser querido; pero también puede ocurrir ante cambios positivos como una mudanza, la maternidad o el inicio de un nuevo empleo.

Falta de conciencia sobre uno mismo

Aquellas personas que viven más desconectadas de sí mismas son las que más probabilidades tienen de sufrir una crisis de identidad. Si vas en piloto automático, sin escucharte, sin darte momentos de reflexión, sin fortalecer la relación contigo mismo, serás más susceptible a que cualquier cambio, disyuntiva o evento inesperado te descoloque y te haga perder el centro.

¿Cómo afrontar una crisis de identidad?

¿Qué es una crisis de identidad y cómo afrontarla?
Las crisis de identidad ponen todo en duda. Solicitar ayuda profesional suele ser recomendable.

Las crisis de identidad pueden durar meses o, incluso, años, y ser más o menos intensas en función del manejo que se haga de las mismas. El acompañamiento profesional siempre es positivo, pues te otorga herramientas de autoconocimiento y gestión emocional. Sin embargo, también hay algunos pasos que puedes dar por ti mismo:

  • Mantén la calma y recuerda que esto no será para siempre. Ante la intensidad de las emociones negativas, puedes entrar en desesperación y sentir que nunca volverás a estar bien. Sin embargo, es importante recordar que se trata solo de una etapa y que es preferible asumirla y vivirla desde la tranquilidad.
  • Siente, pero no te enganches a las emociones. En estos momentos, tratar de tapar o evadir el malestar solo hará que se incremente. Por esto, permítete sentir el miedo, la tristeza, el vacío o la desesperación. Exprésalo, busca apoyo social y deja fluir esas emociones. Este es el modo de no engancharse a ellas y, así, intensificarlas.
  • Enraízate y vuelve a conectar mediante lo más simple. Ahora que en tu mente hay un caos y que la incertidumbre te invade, busca la certeza y la simplicidad de lo más cotidiano. Limpia tu hogar, sal a la naturaleza, haz ejercicio, disfruta de un buen libro o de la compañía de los tuyos. Estas pequeñas acciones te ayudarán a volver a tu centro.
  • Encuentra la oportunidad en la crisis. Recuerda que, pese al malestar, este es un momento perfecto para comenzar a escucharte, redefinirte y marcarte nuevos objetivos.

Solicita ayuda si la necesitas

No todas las crisis de identidad son iguales y puede que en determinados momentos te afecten más o se vuelvan más complicadas de manejar. Por esto, no has de dudar en pedir ayuda, tanto a tus personas cercanas como a los profesionales cualificados. La psicoterapia puede ayudarte a gestionar lo que sientes y evitar que derive en problemas de salud mayores; por ello, recuerda que no has de poder con todo solo.

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