¿Qué es la fiebre de Lassa? Estos son sus síntomas, sus causas y su tratamiento

¿Qué es la fiebre de Lassa? Estos son sus síntomas, sus causas y su tratamiento

La pandemia de coronavirus ha traído al frente de la actualidad las zoonosis: enfermedades transmitidas por animales a humanos. Sin embargo, antes de la llegada del SARS-CoV-2, muchas de estas patologías ya eran cotidianas en algunos países en vías de desarrollo, donde son endémicas y causan un gran número de víctimas cada año.

¿Qué es la fiebre de Lassa? ¿Cuáles son sus causas?

La fiebre de Lassa es una fiebre hemorrágica producida por la infección por el virus de Lassa, perteneciente a la familia Arenaviridae. Esta infección es asintomática en un 80% de los casos, pero en las restantes se trata de una enfermedad grave.

Se trata, como señalábamos, de una enfermedad zoonótica, lo que significa que se transmite de animales a humanos. Concretamente, en el caso de la fiebre de Lassa el reservorio del virus son los roedores del género Mastomys, un tipo de ratas presentes sobre todo en el África Occidental.

Particularmente, las ratas eliminan el virus por la orina y las heces, que pueden contaminar alimentos o superficies y pasar así a los humanos. Entre las personas, puede transmitirse por contacto directo con la sangre, la orina, las heces u otros fluidos de un infectado.

¿Cuáles son sus síntomas?

La fiebre de Lassa tiene un período de incubación de entre 2 y 21 días. A partir de ese momento, el cuadro comienza de manera gradual, con una primera fase similar a la gripe (fiebre, debilidad y malestar).

Al cabo de unos pocos días, pueden aparecer otras manifestaciones, tales como cefaleas, dolores de garganta, dolor muscular, torácico y abdominal; nauseas, vómitos, diarrea y tos.

En los casos más graves, el paciente puede experimentar tumefacción facial, derrame pulmonar, hemorragias bucales, nasales, vaginales, gastrointestinales, hipotensión, proteinuria, convulsiones, choque, temblor, desorientación, trastornos de la marcha, caída de cabello y coma. Cuando es letal, el deceso suele ocurrir pasados unos 14 días del inicio de la enfermedad.

Las mujeres embarazadas, al final de la gestación, son especialmente vulnerables; se estima que en este grupo causa una letalidad materna y/o fetal de en torno al 80%.

No es raro que en los supervivientes produzca sordera, que remite parcialmente al cabo de pocos meses.

¿Cómo se trata?

El único tratamiento disponible a día de hoy para la fiebre de Lassa es a base de ribavirina, un medicamento antivírico que puede ser eficaz si se suministra al principio del curso de la enfermedad.

Más allá de esto, la estrategia se enfoca, por una parte, en la prevención (fomentando medidas de higiene entre la población que evite la cercanía de los roedores con las personas, así como con instrucción sobre cómo emplear medidas de seguridad al atender a los enfermos) y en el apoyo de las personas enfermas, tratando de minimizar la gravedad y el impacto de los síntomas.

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