Qué es el clicker y cómo se utiliza para enseñar órdenes y trucos a nuestro perro

Qué es el clicker y cómo se utiliza para enseñar órdenes y trucos a nuestro perro

Su uso se ha popularizado en los últimos años como una herramienta muy útil a la hora de enseñar ejercicios a los perros sin embargo, es importante recalcar que el clicker no es un objeto mágico y que hay que conocer bien cómo utilizarlo para obtener los mejores resultados.

¿Qué es un clicker? Se trata de un pequeño aparato muy sencillo, de bajo coste y totalmente mecánico. Cuenta con un pulsador que emite un sonido similar al ‘clic’ (de ahí su nombre) y que, a su vez, funciona como un reforzador de conducta.

Su objetivo es que cada vez que el perro escuche este clic entienda que ha hecho algo bien. Trabajar el entrenamiento con esta herramienta tiene diferentes ventajas:

– Una de las más importantes es que a través de este método el perro aprende a perseguir un propósito, no por hábito. Según los expertos, de esta forma el aprendizaje dura más tiempo porque el animal es consciente del comportamiento y de la acción que está realizando.

– Además, su manejo es muy fácil de entender, tanto para el cuidador como para el can.

– Facilita la comunicación entre cuidador y perro y resulta más sencillo enseñarle al perro nuevas órdenes. Fundamentalmente, reduce los tiempos.

– Este tipo de aprendizaje ayuda al desarrollo del perro y lo motiva.

– Sirve también como refuerzo en la distancia media ya que se pueden premiar acciones sin que la mascota esté al lado.

¿Cómo funciona?

Antes de poder utilizar el clicker para adiestrar a un perro hay que enseñarle al perro lo que va a significar para él. Algo que se conoce comúnmente como ‘cargar el clicker’. Para ello, es fundamental contar también con pequeños premios comestibles.

De esta forma, durante unos cinco días más o menos, escogiendo siempre un lugar tranquilo y libre de distracciones lo que haremos será clicar el aparato y darle un premio porque sí al animal en cuanto voltee la cabeza tras oír el sonido. Este ejercicio lo repetiremos varias veces al día para que de esta forma el perro acabe relacionando el sonido con la comida.

Si al cabo de unos días al hacer clic el perro ya reacciona y gira la cabeza eso significará que ya tiene hecha la asociación. También nos indicará que ha llegado el momento de poder ponernos a trabajar el entrenamiento con el perro para que aprenda diferentes órdenes: por ejemplo, ‘abajo’, ‘quédate quieto’, ‘dame la pata’ o ‘siéntate’.

¿Cómo hay que trabajar con el clicker?

Una de las normas fundamentales al trabajar con este pequeño aparato es la de marcar el momento exacto en el que el perro hace bien en ejercicio – lo que comúnmente se conoce como timing– ya que si no lo hacemos bien el can no entenderá lo que queremos transmitirle.

Un ejemplo práctico: si queremos enseñarle al perro a que dé la pata, lo ideal es coger los premios y el clicker en una misma mano y liberar la otra mano para poder trabajar el ejercicio con el peludo. Llamaremos al perro, le pediremos que nos dé la pata y en cuanto la ponga sobre nuestra mano, clicaremos y premiaremos. Nunca antes ni después, sino en el momento exacto.

¿Qué pasa si nos equivocamos al clicar? En este caso, hay que darle el premio al perro igualmente y estar más atentos para el siguiente intento. Es importante que el clic siempre vaya acompañado de un premio para que el perro no pierda la asociación.

Los expertos señalan que una vez conseguida la conducta deseada se puede retirar el clicker sin problema y sin necesidad de seguir ningún proceso ya que el aparato no forma parte de esa conducta misma sino que solo es una herramienta que nos ha ayudado en el proceso.

¿Tiene desventajas?

Los especialistas opinan que utilizado de una forma correcta el clicker no tiene desventajas pero advierten que es importante no entusiasmarse con la facilidad con la que se consiguen los primeros resultados porque esto puede llevar a los usuarios a no profundizar en el adiestramiento. Hay que ser conscientes de que tanto el adiestramiento con un clicker como el tradicional son cuestión de constancia y tiempo.

Algunos adiestradores defienden, además, que el adiestramiento tradicional puede lograr los mismos resultados y que la voz trasmite e incorpora una información social y afectiva fundamental para el perro que no puede aportar nunca un clic repetitivo.

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