¿Puedo ingerir alcohol si tomo Xanax?

¿Puedo ingerir alcohol si tomo Xanax?

El alprazolam es uno de los medicamentos más utilizados para tratar trastornos de ansiedad. Se comercializa con el nombre de Xanax, Tafil o Trankimazin y está especialmente indicado para personas que padecen de ataques de pánico, agorafobia, o que están expuestos a estrés crónico.

 

En pacientes que se automedican, los efectos de combinar ambos elementos pueden resultar complejos.

¿Qué dicen los expertos?

Un solo un par copas pueden incrementar los efectos secundarios de fármacos como las benzodiacepinas, que se caracterizan por efectos sedantes que van desde los mareos, cansancio y somnolencia, provocando, en algunos casos, ataxia, amnesia y sarpullido en la piel. Es por esto que expertos recomiendan que quienes se encuentren bajo tratamiento de Trankimazin deben evitar el consumo del alcohol.

La DEA cataloga al Trankimazin como un medicamento con un cierto potencial de abuso y dependencia. Millones de personas en todo el mundo utilizan el fármaco sin receta médica, y muchos de ellos sin respetar los tiempos o las dosis. En estos casos los peligros de combinar Trankimazin con alcohol son todavía mayores.

Efectos en la conducta

El alprazolam funciona promoviendo la liberación de dopamina en el organismo. Es por esto que proporciona un efecto tranquilizante. Dependiendo de cuánto alcohol se ingiera, puede tener estos mismos efectos: si se bebe poca se logra un efecto tranquilizante el cual se sustituye por una mayor excitación mientras más se bebe.

En algunos casos, investigadores han señalado que algunos efectos adversos al mezclar Trankimazin y alcohol pueden tener relación con la agresividad. En actividades competitivas, luego de la combinación de ambos agentes, los pacientes se muestras más agresivos, hostiles y ansiosos. Estos sentimientos se desarrollan en especial ante la respuesta de provocación de los demás.

Esto tiene múltiples repercusiones en la conducta, sobre todo en aquellas personas que tienen un predisposición a la agresión. Incluso entre aquellos que tienen una actitud más sosegada, sus niveles de agresividad aumentan como respuesta a la provocación. Las reacciones son proporcionales a la ingesta de alcohol y dependerá si esta es mayor y está más cercana a la hora en que tomó el fármaco.

Otro problema relacionado con esto es que, al percatarse de dichos síntomas, el paciente puede elegir no tomar el fármaco el día que bebe alcohol. Es muy importante que los especialistas informen sobre ello a los pacientes, en especial a aquellos que suelen beber alcohol con regularidad.

 

Reducción de la capacidad de respuesta

No es un secreto que el alcohol disminuye nuestra capacidad de respuesta. Expertos han demostrado que la mezcla de ambos aumenta de manera potencial las probabilidades de una accidente.

Prolongación de los efectos y la reacción

La evidencia indica que en consumo de alcohol prolonga los efectos del Trankimazin, al término que potencia sus reacciones. En concreto, los pacientes experimentan temblores cuando el fármaco se combina con bebidas alcohólicas.

La combinación de estos potencia sus efectos adversos, de manera que se puede experimentar también pérdida de memoria, dificultad para concentrarse, desinhibición, alucinaciones e incluso pensamientos suicidas.

Otros especialistas advierten que los efectos reseñados son en buena medida subjetivos, y que las secuelas de la combinación no son mayores a lo que esperaría de las secuelas individuales. Sin embargo, quien se encuentra bajo un tratamiento de Trankimazin no debería ingerir bebidas alcohólicas, y debe procurar abstenerse de hacerlo hasta tres días después de finalizarlo.

Expertos recomiendan no consumir alcohol mientras se encuentren en tratamiento con ansiolíticos.

¿Puedo tomar cerveza sin alcohol con Trankimazin?

En principio sí, aunque recuerda que las cervezas sin alcohol tienen un cierto porcentaje de este. En la mayoría de los países es de 0,5 % por cerveza. Esta cantidad puede parecer baja, pero si bebes una cantidad elevada te puedes exponer de forma leve a las secuelas mencionadas.

Dado que los ansiolíticos y el alcohol son incompatibles, por lo general se opta por no recetarlo en personas que han tenido problemas con la bebida. El tratamiento no se suele prolongar más allá de las seis semanas, así que no deberías tener problemas para no beber durante este tiempo. Si crees que padeces de adicción a la bebida no dudes en consultar con un especialista.

Por otro lado, y en caso de que solo tomes una pastilla de forma esporádica, procura considerar todo lo que hemos señalado. Evita la bebida durante al menos las primeras 24 horas, y si optas por cerveza sin alcohol, controla también el número de ellas. Ante cualquier duda consulta con un profesional para buscar alternativas para controlar tu ansiedad.

 

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