¿Por qué no debemos dormir con la boca abierta?

¿Por qué no debemos dormir con la boca abierta?

Dormir con la boca abierta es objeto de bromas y risas. A más de uno le han sacado una foto cuando, en medio de la siesta y tumbado en el sofá, termina con este gesto tan llamativo. Ahora bien, lo cierto es que a los médicos no les hace mucha gracia. De hecho, es común que nos recomienden vigilar que los niños más pequeños no deriven en esta costumbre.

La respiración bucal nocturna tiene un gran impacto en nuestra salud. Pensemos, por ejemplo, que la apnea del sueño se caracteriza precisamente por esa característica. Quedarnos con la boca entreabierta deriva en muchos casos en ronquidos, y en esos fallos en la respiración y aporte de oxígeno al cerebro, que se traducen en agotamiento, cefaleas y alteraciones más serias.

Lejos de ser algo anecdótico e incluso objeto de comentarios irónicos entre nosotros y nuestras parejas, amigos o familia, estamos ante un serio indicador al que debemos prestar atención. Una vez más, debemos recordar la tan conocida recomendación de «respirar bien es vivir mejor». Lo analizamos.

Dormir con la boca abierta puede tener serios efectos en nuestra salud bucodental y respiratoria

hombre sufriendo el efecto de dormir con la boca abierta
Al abrir más las mandíbulas, la lengua se hunde hacia atrás, obstruyendo las vías respiratorias.

Cuidado con dormir con la boca abierta: esto es lo que nos puede suceder

Puede que más de uno conozca el tratado médico del Regimen Sanitatis Salernitanum. Se trata de un libro redactado en el ámbito de la Escuela Médica Salernitana en el siglo XII y XIII. Bien, en este vetusto trabajo ya se advertía de los inconvenientes de dormir con la boca abierta. No es saludable, indicaban, es mejor evitarlo, insistían.

Ahora bien, lo cierto es que cuando nos quedamos dormidos no somos conscientes de que abrimos la boca. Lo que sí podemos percibir, en caso de que este sea un gesto recurrente, es que nos despertamos más agotados y con la cabeza embotada. Esto mismo es lo que notó el periodista James Nestor cuando se sometió a un experimento.

Científicos de la Universidad de Stanford le taparon las fosas nasales con silicona y cinta quirúrgica para analizar los efectos de respirar por la boca durante 10 días. Esa experiencia y esa investigación le sirvieron para escribir su libro Respira: La nueva ciencia de un arte olvidado (2021). En este trabajo desvela con exactitud las causas y efectos de la respiración bucal nocturna.

La respiración debe ser siempre por la nariz, nunca por la boca. En caso de pasar meses o años evidenciando una respiración bucal nocturna, podemos desarrollar diversos problemas de salud

Mayor riesgo de sufrir caries

Puede que no le encontremos relación de buenas a primeras, pero ahí están los estudios. También las advertencias de los expertos en salud bucodental. Una investigación de la Universidad de Otago evidencia este hecho. Dormir con la boca abierta altera nuestro pH, se eleva la acumulación de gérmenes y, por tanto, podemos sufrir más caries, además de halitosis.

Faringitis, ese molesto picor de garganta

¿Te has levantado alguna vez con la garganta reseca? Seguro que sí. Esto suele ser un signo evidente de que has pasado varias horas respirando por la boca y no por la nariz. Es esta última quien tiene la tarea de calentar el aire que respiramos y humedecerlo para llevarlo a los pulmones.

Si respiras por la boca, es la garganta la que tiene que humedecer ese oxígeno y esto termina por resecar la mucosa y por derivar, a menudo, en faringitis crónicas.

Tus pulmones no se ventilan de forma adecuada

Como bien sabemos, la respiración más saludable es la que llevamos a cabo por la nariz, nunca por la boca. Si pasamos entre 7 y 10 horas durmiendo, es esencial que esa respiración no sea bucal. Pensemos que al respirar por la nariz, el aire inspirado se llena de óxido nítrico, el cual favorece el intercambio gaseoso para una correcta ventilación pulmonar.

Ese proceso nos permite depurar de nuestro organismo virus y bacterias. Sin embargo, dormir por la boca durante años tiene un serio efecto en nuestra salud porque los pulmones no se ventilan de forma adecuada.

La respiración bucal nocturna mantenida durante años puede derivar en hipertensión pulmonar 

Dormir con la boca abierta hará que ronques (y puedas sufrir apnea del sueño)

Al dormir con la boca abierta, la lengua se hunde hacia atrás, obstruyendo las vías respiratorias. Con las evidentes consecuencias de lo que ello supone: menor aporte de oxígeno para nuestro organismo. Ahora bien, por si esto no fuera poco, también roncamos. Y los ronquidos, no solo son molestos, sino que tienen un efecto negativo para nuestra salud.

Al no respirar bien, esas presiones del aire colapsan la faringe y se produce el ronquido. Los ronquidos pueden derivar en muchos casos en la peligrosa apnea del sueño. Una investigación de la Universidad de Columbia Británica destaca algo importante.

Hay una relación muy significativa entre las personas que duermen con la boca abierta y la apnea obstructiva del sueño. Esto es algo que debemos tener muy en cuenta. En caso de no tratar esta condición, podemos derivar en cansancio crónico, riesgo de sufrir trastornos depresivos y enfermedades coronarias e ictus.

Mujer que ha dejado de dormir con la boca abierta
Siempre que percibamos o nos digan que roncamos por la noche (o dormimos con la boca abierta) debemos hablar con nuestro médico

¿Cómo evitar la respiración bucal nocturna?

Respirar por la boca no es saludable. En caso de llevar bastante tiempo sufriendo ese gesto involuntario por las noches, no dudemos en consultarlo con nuestro médico. Siempre será decisivo descartar posibles problemas respiratorios y, por supuesto, la presencia de la apnea del sueño.

Asimismo, y como curiosidad, es interesante saber que existen estrategias sencillas para evitar dormir con la boca abierta. Son las siguientes:

  • La irrigación nasal con solución salina es una buena estrategia.
  • Las tiras nasales que abren la nariz son otra opción, así como los dilatadores.
  • Hay personas que “entrenan” su mandíbula para que se cierre por la noche. Consiste en ponerse una cinta hipoalergénica en el centro de sus labios por las noches. Solo un trozo pequeño. En el momento en que abramos la boca lo notaremos y, poco a poco, iremos corrigiendo esa tendencia.
  • Otra estrategia recurrente es dormir con una pelota de tenis en la espalda. Eso evitará que durmamos boca arriba y que ronquemos.

Para concluir, sea como sea, lo más adecuado es consultar siempre con los expertos en higiene del sueño. Pensemos que nada es tan importante como respirar bien, y si es por la nariz, mucho mejor.

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