Para vencer la depresión es mejor el pensamiento flexible que el positivo

Para vencer la depresión es mejor el pensamiento flexible que el positivo

Para vencer la depresión es mejor el pensamiento flexible que un enfoque mental basado en la simple positividad. Esta es una evidencia que nos retrotrae una vez más hacia la necesidad de entender la complejidad de los trastornos depresivos. En ellos, factores como los sesgos cognitivos y la inflexibilidad psicológica nos precipitan de manera directa hacia el sufrimiento.

Si bien es cierto que estas condiciones mentales están orquestadas por múltiples factores, no podemos dejar de lado el modo en que piensa y filtra su realidad cada persona. El contexto importa, lo que nos pasa es importante. Sin embargo, el modo en que interpretamos y manejamos lo que nos sucede determina el avance o ese “atasco mental” que conduce hacia estados patológicos.

Decía Albert Ellis que la depresión se debe en parte a todo el conjunto de explicaciones irracionales que se realizan sobre cada acontecimiento. Esos sesgos negativos e inflexibles incrementan el dolor emocional, el filtro que todo lo opaca y que edifica, poco a poco, dicho trastorno del estado de ánimo.

En esas condiciones de poco sirven los refuerzos positivos o querer transmitir ánimos o esperanzas a quien lo ve todo gris oscuro o tan negro como las fauces de un lobo. Se requiere de una labor más profunda y delicada en la que pasar de la inflexibilidad a la flexibilidad psicológica. Lo analizamos.

Aunque las personas inflexibles demuestren a menudo un aire de sobrada resolución, en realidad esconden tras de sí una profunda inseguridad. Esto les puede conducir en ocasiones hacia una depresión

Hombre triste pensando que para vencer la depresión es mejor el pensamiento flexible

El pensamiento flexible para prevenir la depresión

Al paciente con depresión de poco le sirven los ánimos o instarles a que intenten ver las cosas de manera más positiva. Lo hemos señalado ya. En realidad, son incapaces de interpretar cualquier gesto o acontecimiento como positivo. Es más, son incapaces de disfrutar de las vivencias enriquecedoras y sobredimensionan mucho más todo lo negativo hasta verlo de forma catastrófica.

De este modo, si tuviéramos que analizar cuáles son las vulnerabilidades asociadas a esta condición mental, la inflexibilidad psicológica estaría entre las primeras. Así, estudios como los realizados en la Universidad de Illinois, por ejemplo, destacan algo importante. Habilitar a las personas en un enfoque cognitivo más flexible podría prevenir la depresión.

Si lo pensamos bien, nuestra cotidianidad está marcada por las ambigüedades. Señala el escritor irlandés John Banville que dicha ambigüedad es la esencia de la vida. Hay quien la acepta. Otros, en cambio, se pelean y frustran ante todo aquello que no pueden entender, controlar o predecir. Y para ello, para manejar esa complejidad existencial, necesitamos un enfoque más flexible.

Las creencias autorreferenciales negativas y la mente rígida

Toda actitud inflexible, imperativa y avasallora termina dándose contra una pared. Lo curioso es que las personas inflexibles parecen a simple vista muy resolutivas, sin embargo, están hechas de grandes nudos de inseguridad. Se pelean contra los cambios, son dogmáticas y grandes rumiadoras de pensamientos.

No avanzan, se estancan y están supeditadas a constantes perturbaciones emocionales. Es más, algo que define a la persona con depresión es un esquema muy negativo sobre sí misma (soy un fracaso, todo me sale mal) y esto viene reforzado también por esa mente rígida e inflexible. Esa que no es capaz de construir otro tipo de interpretaciones sobre uno mismo y la realidad que le envuelve.

De poco nos sirve convencerlos de lo contrario. No siempre les ayuda que destaquemos sus virtudes y dones, o decirles incluso cómo los admiramos. Para vencer la depresión es mejor el pensamiento flexible, no el positivo y por ello, se requiere de un enfoque más profundo y válido para tratar a la persona deprimida.

Lo verdaderamente disfuncional en el paciente depresivo no son tanto sus interpretaciones negativas. Es su inflexibilidad para modificar rutinas y pensamientos.

La infelicidad inherente a las personas inflexibles

La mente inflexible tiene serios problemas para regular las emociones. Este es sin duda un detonante indiscutible para el desánimo y la depresión. De este modo, una de las características más comunes que define a la persona con este trastorno es su incapacidad para modificar sus enfoques mentales, sus emociones, sus rutinas y sus hábitos de vida.

La inflexibilidad mental conduce a la inflexibilidad vital y de ahí el sufrimiento inherente. Asimismo, es interesante saber además que esta realidad psicológica ha estado presente en múltiples teorías y figuras de la psicología. Karen Horney habló de la tiranía del deber, Albert Ellis de los sesgos irracionales, Aaron Beck de las creencias condicionales y Steven Hayes del gobierno de reglas.

Las personas con esta característica no solo son más tendentes a la depresión. Antes de desembocar en dicha condición realizan un largo viaje de altibajos orquestados por decepciones, frustraciones, ansiedades e infelicidades. Todo este oleaje de sufrimiento terminaba, tarde o temprano, en un trastorno depresivo.

Mujer en el campo con flores amarillas pensando que Para vencer la depresión es mejor el pensamiento flexible

Para vencer la depresión es mejor el pensamiento flexible

En efecto, para vencer la depresión es mejor el pensamiento flexible, puesto que gracias a él facilitamos el cambio terapéutico. La clave no es que lo vean todo de “manera positiva y reluciente” sino que sean capaces de manejar la incertidumbre, adaptarse a cualquier situación, solucionar los problemas grandes y pequeños con mejores herramientas y actitudes.

En toda la amplitud de situaciones y circunstancias que nos trae la vida, con sus ambigüedades incluidas, lo más idóneo es adoptar una mentalidad flexible. Solo así responderemos de manera más adaptada, innovadora y resiliente. Si nos atascamos en determinados patrones de pensamiento y conductas, seremos como ese árbol rígido que intenta hacer frente a las tormentas y embestidas del viento.

Tarde o temprano seremos derribados. Aprendamos a ser como el bambú, siempre flexibles. 

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