Oímos mejor con los ojos cerrados: ¿a qué se debe?

Oímos mejor con los ojos cerrados: ¿a qué se debe?

Si alguien nos dice que oímos mejor con los ojos cerrados, el dato puede parecernos curioso. Sin embargo, pocos procesos son tan intrincados a la vez que sofisticados como los relativos a la atención. Un ejemplo de ello lo tenemos en esas personas que para concentrarse mejor mientras conducen, necesitan apagar la radio.

Lo cierto es que muchos de nosotros llevamos a cabo conductas de manera automática de las que no somos conscientes. Cerrar los ojos para escuchar mejor a alguien cuando nos habla o para percibir un sonido concreto, es algo muy común. La supresión visual es un recurso muy recurrente que agudiza nuestros procesos atencionales.

Sabemos que la empatía se intensifica mucho más cuando cerramos nuestros párpados y nos concentramos en la voz de quien nos habla. Esa conducta resulta excepcional. Porque con ella, no solo logramos escuchar mejor al otro. Además, leemos mejor las emociones y facilitamos una mejor conexión con quien tenemos delante.

Cuando necesitamos comprender cómo se siente alguien, puede ser una gran idea cerrar los ojos

Mujer representando que oímos mejor con los ojos cerrados
Cerrar los ojos mientras nos hablan eleva la empatía.

¿Por qué oímos mejor con los ojos cerrados?

No es magia, es biología. No es espiritualidad, es un proceso de mejora atencional. La ciencia popular lleva tiempo diciéndonos que las personas oímos mejor con los ojos cerrados, pero lo cierto es que aún se ponía en duda este dato. Porque resulta singular y algo estrambótico. Al fin y al cabo, si escuchamos por los oídos… ¿Qué relevancia tendrá cerrar los ojos? La verdad es que mucha.

En un trabajo de investigación de la Universidad de Lübeck se demostró algo revelador. Cerrar los ojos aumenta el poder de las oscilaciones alfa de todas las regiones cerebrales vinculadas con la atención auditiva. Es decir, lo que sucede, en realidad, es que se mejora la atención, pero no la audición. Por tanto, no es que escuchemos más, sino que focalizamos de manera más óptima todos nuestros recursos cognitivos en aquello que nos rodea.

Es un matiz particular en el que vale la pena incidir. No por restringir nuestra visión agudizamos el oído de manera sobrenatural, lo que sucede es que potenciamos la sensibilidad perceptiva y eso también es interesante por varias razones. Lo analizamos.

Cuando cerramos los ojos y nos concentramos en un sonido o conversación, nuestro cerebro intensifica la producción de ondas alfa.

Cerrar los ojos favorece que el cerebro entre en un estado de calma

Si oímos mejor con los ojos cerrados es porque aumenta la amplitud de las ondas alfa. Y el hecho de que sea así no es casual. Cuando estamos en estado de reposo o vigilia relajada, el cerebro aumenta la producción de este tipo de ondas que están en el rango de frecuencias de 8-14 Hz.

Las ondas alfa aparecen en estados de relajación y son clave para favorecer las conexiones neuronales y mediar en los procesos de memoria, aprendizaje y concentración. El hecho de que la supresión de la visión active este tipo de ondas es un mecanismo automático de nuestro cerebro. Es como favorecer al instante un estado mental de concentración con el que poder estar más atentos a lo que nos rodea.

Prácticas como el yoga, el mindfulness o la respiración profunda pueden favorecer este tipo de experiencias. Tanto es así que si nos fijamos en cómo se llevan a cabo estas actividades, hay algo común en todas ellas: cerrar los ojos.

chica con móvil representando que Oímos mejor con los ojos cerrados
Escuchar los audios de nuestros seres queridos con los ojos cerrados nos puede permitir descifrar mejor sus emociones.

Oímos mejor cuando cerramos los ojos: escucha atenta y empatía

Cuando intentamos descifrar cómo se siente una persona miramos su rostro y sus expresiones. Al fin y al cabo, si hay algo que nos han enseñado figuras tan icónicas como Paul Eckman (psicólogo pionero en el estudio de las emociones) es que los estados emocionales son universales. La tristeza, la alegría o el miedo siguen unos mismos patrones faciales.

Ahora bien, si oímos mejor cuando cerramos los ojos, es porque el cerebro también busca otro fin. Descifrar emociones a través de la voz. Escuchar a las personas hablar y ser sensibles a sus tonalidades nos permite captar sus sentimientos. Esto mismo es lo que nos ha desvelado un trabajo del doctor Michael Kraus, psicólogo social de la Universidad de Yale.

Más allá de las expresiones, están las palabras y la forma en que se expresan. Ser sensibles y empáticos a lo que nos transmite la voz de los demás, puede darnos más información sobre sus emociones. Es más, en esta era digital en la que son tan comunes las videollamadas, cada vez nos cuesta más percibir cómo se siente esa persona con la que estamos hablando a través de una pantalla.

Sin embargo, los audios son ahora un recurso cotidiano con el que nos es más fácil advertir si un amigo, una pareja o un compañero familiar está animado, preocupado, cansado o meditabundo. Basta con cerrar los ojos y escucharlos.

Las personas podemos ser muy hábiles para enmascarar nuestras emociones al cuidar lo que expresamos con el rostro y nuestros movimientos. Sin embargo, muchas veces nuestra voz es la que revela cómo nos sentimos. Por ello es tan importante saber escuchar.

Aprovechar al máximo los sentidos

Las personas oímos mejor con los ojos cerrados, es cierto. Aunque lo que mejora no es la audición, sino la percepción, la capacidad de concentración y la habilidad de conectar mejor con los demás en nuestras conversaciones. Bien es cierto que no es cómodo ni está bien visto eso de cerrar los párpados de buenas a primeras cuando estamos con alguien. Da una imagen de pasotismo e incluso de cansancio.

Sin embargo, sería enriquecedor normalizar esta práctica. Es la que usan quienes se deleitan de un concierto. Es la que sigue quien disfruta de un paseo por la naturaleza y desea escuchar mejor el sonido del viento, el crepitar de los árboles o el canto de los pájaros. ¿Por qué no hacerlo cuando alguien nos habla? Aprovechemos al máximo nuestros sentidos, en especial la audición…

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