Neurotensina: la encargada de dar valor a los recuerdos

Neurotensina: la encargada de dar valor a los recuerdos

La memoria, siendo uno de los procesos cognitivos más estudiados, sigue siendo uno de los que más curiosidad e inquietud despierta. Saber cómo podemos retener tanta información, o cómo somos capaces de dar valor a los recuerdos es algo que sigue fascinando a expertos y no expertos.

Por ello, las investigaciones al respecto no paran de producirse. En este caso, vamos a hablar de un estudio publicado en Nature en el año 2022 que ahonda en la neurobiología de la memoria. Concretamente, las sustancias y áreas que están implicadas en la asignación de una valencia positiva o negativa a un recuerdo.

Para comprender mejor sus resultados e implicaciones, recordaremos cómo se relacionan la memoria y las emociones y los mecanismos implicados.

Emoción y memoria

Estos dos procesos psicológicos básicos están relacionados. A lo largo de nuestra vida, recibimos una cantidad incuantificable de estímulos que pasaran por algunos filtros de selección antes de retener para funcionar correctamente. Por eso, nuestro cerebro se encarga de elegir aquellos que estén marcados por un mayor significado.

Bien es sabido que las áreas cerebrales implicadas en la memoria (hipocampo) y en el procesamiento emocional (amígdala) están estrechamente vinculadas, de manera que las vivencias más importantes se retendrán y recuperarán de manera más rápida.

Esto se produce gracias a los mecanismos de recompensa y castigo, asociando experiencias y estímulos a sensaciones placenteras o desagradables. Este, a su vez, propiciará conductas de acercamiento o evitación a dichas experiencias.

Mujer sonriendo
El cerebro selecciona para recordar los acontecimientos y datos con mayor significado.

Características de las emociones

Lo que hace destacar una información sobre otra es cómo de importante se interpreta que es. Es decir, cómo de intensa y des/agradable se vive una experiencia. Para ello, hemos de fijarnos en las características que poseen las emociones, que a nivel teórico se clasifican en tres dimensiones:

  • Activación: Nivel de estimulación o excitación que provoca. Por ejemplo, baja activación cuando se está calmado.
  • Valencia: Nivel de agrado o desagrado, que va de positivo a negativo. Por ejemplo, valencia positiva en la alegría.
  • Dominancia: Nivel de control de la persona. Por ejemplo, baja dominancia en el miedo.

Así, si una vivencia presenta una alta activación y una valencia positiva, probablemente activará el sistema de recompensa, afianzando su recuerdo, animando de alguna forma a la persona para que repita esa experiencia.

¿Cómo se da valor a los recuerdos?

Llegados a este punto, cabe preguntarse cómo se determina que algo es agradable o no, si tiene una valencia positiva o negativa. Cómo se le da valor a lo que será un recuerdo. Esa misma pregunta se hizo un grupo de investigación del Instituto Salk en Estados Unidos. Concretamente, contextualizaron su estudio en tres hechos ya estudiados:

  • Cuando se asocia un aprendizaje con una experiencia positiva o negativa, se transmite la información por vías distintas a través de la amígdala.
  • En dicha región cerebral, la dopamina juega un papel fundamental, pero no diferencia entre lo positivo y negativo.
  • La neurotensina, presente en la amígdala, está implicada tanto en el procesamiento de la recompensa como del castigo, y afecta a la potenciación a largo plazo.

La neurotensina es un péptido de 13 aminoácidos que está presente en el cerebro y en células neuroendocrinas. Su ubicación hace que tenga variadas y numerosas implicaciones. Entre ellas, la absorción intestinal de grasas, la modulación de hormonas reproductivas o regular otros neurotransmisores que se encuentran reducidos en personas con esquizofrenia.

El revelador estudio

En su estudio, este grupo de investigadores eliminaron de forma selectiva el gen de la neurotensina de las células de la amígdala. Después, se expuso a los ratones a una tarea en la que debían aprender la asociación entre un tono y resultado agradable (solución azucarada), y otro tono y un soplo de aire (desagradable).

El resultado fue que los ratones no fueron capaces de aprender la relación entre el tono y la experiencia placentera. Es decir, no pudieron asignar la valencia positiva de la relación. En cambio, el aprendizaje entre el otro tono y el estímulo negativo sí se produjo.

En resumen, la neurotensina juega un papel fundamental a la hora de dar valor a los futuros recuerdos. Especialmente en aquellos que se relacionan con experiencias agradables.

Neurotensina
La neurotensina da valor a los recuerdos agradables.

Implicaciones

Aun siendo resultados de una investigación animal, los hallazgos tienen una serie de importantes implicaciones tanto a nivel teórico como clínico. Por un lado, ayuda a comprender los mecanismos neurobiológicos de la memoria. Conocer las regiones y los neurotransmisores implicados facilita conocer su relación con otros procesos y áreas cerebrales. Además, aporta información valiosa sobre cómo se procesa la información y cómo se consolidan los recuerdos.

A nivel práctico, la neurotensina ya ha sido estudiada como tratamiento para la esquizofrenia debido a su relación con la dopamina, y se han encontrado resultados prometedores. En este caso, que la neurotensina sea la encargada de dar valor a los recuerdos, lleva a plantearse la posibilidad de un tratamiento farmacológico que reduzca la intensidad y relevancia de las experiencias negativas. Si esto fuera así, ayudaría a miles de personas con trastornos de ansiedad, depresión o estrés postraumático.

En definitiva, la ciencia no deja de sorprendernos y de abrir nuevos caminos hacia nuestro propio conocimiento.

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