Mucositis periimplantaria y periimplantitis: síntomas, factores de riesgo y tratamientos

Mucositis periimplantaria y periimplantitis: síntomas, factores de riesgo y tratamientos

Colocarse un implante en la boca es una de las soluciones más estables y estéticas para recuperar un diente perdido. No obstante, no deja de tener sus riesgos. La mucositis periimplantaria y la periimplantitis son posibles complicaciones.

Ambos cuadros inflamatorios se pueden producir cuando los cuidados después de la cirugía no son los adecuados. A su vez, existen otros factores que también favorecen su desarrollo. Algunas de sus manifestaciones clínicas abarcan enrojecimiento, dolor, sangrado e incluso la pérdida del hueso alrededor del implante. ¿Cómo se interviene? A continuación, te contamos todo al respecto.

¿Qué son la mucositis periimplantaria y la periimplantitis?

La mucositis periimplantaria y la periimplantitis tienen como denominador común a los implantes dentales. Ambos cuadros se caracterizan por el desarrollo de un proceso inflamatorio que requiere un tratamiento inmediato.

La mucositis periimplantaria es la inflamación que se desarrolla sobre la mucosa que rodea el implante. Su aspecto es similar al de la gingivitis, ya que es el tejido gingival el que se hincha, se vuelve de color rojo intenso, molesta y sangra. Si se diagnostica y se trata a tiempo puede ser reversible.

La presencia y el acúmulo de placa bacteriana sobre la superficie del implante es lo que ocasiona la reacción inflamatoria en la mayoría de los casos. Aún así, hay otros factores que favorecen su desarrollo.

Cuando no hay un tratamiento oportuno y adecuado, el proceso avanza y conlleva a la periimplantitis. En este caso, no solo resultan afectados los tejidos blandos, sino también los tejidos duros que rodean el implante. Incluso, se da la pérdida del hueso que sirve de soporte para el implante. Así, el tornillo se desajusta y resta estabilidad al tratamiento protético.

En casos muy avanzados, la pérdida del aditamento es una posibilidad. Es lo que se denomina «fracaso periimplantario».

Con respecto a la prevalencia de estas complicaciones, los datos actuales carecen de uniformidad o solo alcanzan resultados de muestras pequeñas. Un estudio que evalúa a pacientes rehabilitados con implantes entre los años 2008 y 2015 en una clínica universitaria de Perú encontró una prevalencia de 49,8 % de mucositis periimplantaria y 17,5 % de periimplantitis.

Según los datos recogidos por el Consensus Report of the Sixth European Workshop on Periodontology de 2008, el 80 % de los pacientes presentaba mucositis y el 28 % periimplantitis. Por lo tanto, se deduce que estas afecciones son una posibilidad bastante común luego de colocarse un implante.

¿Qué son la mucositis periimplantaria y la periimplantitis?
La mucositis periimplantaria y la periimplantitis se desarrollan por un proceso inflamatorio en los tejidos alrededor del implante.

Síntomas de la mucositis periimplantaria y la periimplantitis

Estos procesos inflamatorios provocan una serie de manifestaciones clínicas sobre los tejidos afectados. Los más habituales son los siguientes:

  • Hinchazón y tumefacción del tejido gingival en la zona del implante.
  • Enrojecimiento de la encía.
  • Aumento de la profundidad del sondaje (medición de la distancia desde el margen gingival con la base del saco periodontal o la unión de la encía al borde del implante).
  • Sangrado durante el cepillado o al realizar el sondaje.

En el caso de la periimplantitis, se agregan además los siguientes síntomas:

  • Movilidad o aflojamiento del implante.
  • Supuración.
  • Dolor.

Factores de riesgo de la mucositis periimplantaria y la periimplantitis

La causa principal para el desarrollo de la mucositis periimplantaria y la periimplantitis es la proliferación de bacterias en la zona del implante. De todos modos, existen otros factores menos comunes que también pueden favorecer su desarrollo. Veamos en detalle.

Placa bacteriana

La etiología infecciosa es la causa más común de la mucositis periimplantaria y la periimplantitis. Una higiene dental pobre y el consecuente acúmulo de placa bacteriana sobre la zona del implante suele ser el origen de estos problemas.

Un cepillado dental poco frecuente o con una técnica incorrecta tiende a provocar el depósito de bacterias y restos de alimentos alrededor de los implantes. La placa bacteriana también puede acumularse por la colocación de prótesis mal diseñadas que dificultan la higiene oral.

La acumulación de sarro sobre el implante es similar a la que ocurre en los dientes naturales. Por ende, si no se elimina con una higiene dental adecuada, ocasiona la inflamación de los tejidos circundantes. 

Si no hay un tratamiento oportuno, se produce la pérdida del sellado mucoso alrededor del implante. Las bacterias patógenas se proliferan en profundidad y causan la pérdida de hueso que caracteriza a la periimplantitis.

Tabaquismo

El tabaquismo tiene efectos negativos en el tejido periodontal. La nicotina es la mayor responsable de estas consecuencias, ya que causa vasoconstricción de la microcirculación sanguínea, altera las funciones del sistema inmunitario y aumenta la agregación plaquetaria.

Además, el monóxido de carbono disminuye la oxigenación de los tejidos. La citotoxicidad afecta a los fibroblastos y a las células del sistema de defensa. De hecho, a la hora de colocar un implante, los efectos del cigarrillo se traducen en un menor sangrado y una peor cicatrización.

Asimismo, produce una mayor pérdida de hueso alveolar. Por lo tanto, existe evidencia suficiente para concluir que el hábito de fumar aumenta el riesgo de sufrir complicaciones luego de colocarse un implante.

Antecedentes de periodontitis previa

Haber tenido periodontitis antes de colocarse un implante predispone a complicaciones como la mucositis periimplantaria y la periimplantitis. Los pacientes con este historial también suelen tener susceptibilidad genética, inmunitaria y microbiológica que elevan las probabilidades de tener este tipo de inconvenientes.

De todos modos, es el mantenimiento de la salud gingival luego de la colocación de los aditamentos lo que determina el éxito del tratamiento. Con las prácticas y las terapias adecuadas esa historia de la enfermedad no tiene por qué ser causante de una nueva lesión.

Así pues, si existe una patología periodontal activa, es necesario tratarla antes de la colocación de los implantes en la boca. De lo contrario, el riesgo de sufrir periimplantitis es grande.

Enfermedades sistémicas

La presencia de ciertos padecimientos sistémicos influye en el estado de los tejidos periodontales y periimplantarios de los pacientes. Es así que sufrir de algunos trastornos puede afectar la permanencia de los implantes en la boca.

Diabetes

La diabetes es la enfermedad que más influye en los tejidos que sostienen los dientes o los implantes. Sin un control adecuado, la capacidad de cicatrización y la respuesta inmune acaban comprometidos. Por eso, cualquier intervención quirúrgica —incluso la colocación de un implante en la boca— se considera de riesgo.

De todos modos, padecer diabetes no es un impedimento para tener implantes. Con los controles adecuados y un estricto mantenimiento se puede realizar este tipo de rehabilitación oral.

Hipotiroidismo

El hipotiroidismo es otra enfermedad que puede predisponer a estos procesos inflamatorios. La hormona tiroidea participa en la regulación de numerosos procesos fisiológicos, como la hemostasia y la cicatrización.

Debido a esto, los pacientes con esta afección no controlada pueden sufrir complicaciones al colocarse un implante. Los bajos niveles de la hormona tiroidea pueden llevar a la destrucción de los tejidos periimplantarios.

Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad metabólica que altera la masa y la densidad del hueso, sobre todo el esponjoso. Y aunque muchas veces se asocie esta enfermedad con el fracaso de los implantes, lo cierto es que no hay estudios contundentes que así lo demuestren. 

Pese a esto, parece haber una relación entre los pacientes que sufren de osteoporosis y que son tratados con t y un mayor riesgo de desarrollar osteonecrosis después de la cirugía. Por esta razón, el mantenimiento y los controles posquirúrgicos a largo plazo son fundamentales.

Colocación del implante

Del material del implante, la manera en que se coloca o la salud de los tejidos circundantes también depende el éxito del tratamiento. Con menos frecuencia, el desarrollo de una mucositis periimplantaria o una periimplantitis puede suceder por algunas de las siguientes situaciones:

  • Periimplantitis retrógrada: la presencia de procesos periapicales de dientes subyacentes o de quistes de restos radiculares pueden dar origen a lesiones en la porción apical del implante, con la zona coronaria sana.
  • Superficie rugosa: muchas veces los implantes son tratados y recubiertos con materiales especiales que intentan aumentar la velocidad de la unión implante-hueso. Esta mayor rugosidad genera un acúmulo de bacterias y favorece el desarrollo de mucositis periimplantaria y periimplantitis.
  • Sobrecarga oclusal: una vez colocada la prótesis sobre el implante, la misma recibe las fuerzas oclusales propias de la masticación. Pero en el caso de que haya una sobrecarga, las fuerzas soportadas sean excesivas o estén mal distribuidas, aumenta el riesgo de desarrollar una periimplantitis.
  • Exceso de cemento: el uso excesivo de cementos dentales para fijar la prótesis al implante favorece la retención de placa bacteriana y la inflamación de los tejidos circundantes. La utilización de coronas con otro tipo de retención, como las atornilladas, evitan este tipo de inconvenientes.
  • Alergia al titanio: es algo poco común, pero pueden existir casos de pacientes con hipersensibilidad al titanio con el que están confeccionados los implantes.

Tratamiento de la mucositis periimplantaria y la periimplantitis

Luego de someterse a una cirugía de implantes dentales, los controles periódicos son necesarios para evitar los contratiempos que aquí te comentamos. En las visitas al dentista, el profesional podrá evaluar la evolución del tratamiento, la integración del material al hueso y el estado de los tejidos que rodean la prótesis.

Si tras la revisión nota algún inconveniente, puede aplicar el tratamiento adecuado de forma inmediata para evitar su evolución a cuadros más graves. Las opciones terapéuticas más utilizadas para resolver la mucositis periimplantaria y la periimplantitis son las mencionadas a continuación.

Tratamiento de la mucositis periimplantaria y la periimplantitis
La eliminación de la placa bacteriana y el tratamiento adecuado de las enfermedades preexistentes es determinante para que el tratamiento con implantes tenga éxito.

Eliminación de la placa bacteriana

La eliminación no quirúrgica de los acúmulos de placa bacteriana y de sarro es uno de los pasos principales para tratar estos procesos inflamatorios. Las limpiezas profesionales ayudan a quitar los depósitos de microorganismos que ocasionan la inflamación de los tejidos.

Además, la educación y el asesoramiento al paciente sobre la técnica adecuada de higiene oral es parte del tratamiento. Esto abarca lo siguiente:

  • Cepillar los dientes de manera correcta, varias veces al día.
  • Incluir el uso de una pasta dental apropiada.
  • Complementar con hilo dental, cepillos interproximales o irrigadores.

El empleo de antimicrobianos en gel o colutorios como la clorhexidina, por ejemplo, mejora de manera notable el cuadro. El profesional indicará la manera ideal de utilizarlos para evitar efectos indeseados.

Terapia antibiótica

El uso de antibióticos por vía sistémica es necesario para el tratamiento de la periimplantitis, sobre todo en los casos en los que hay presencia de bolsas profundas, con un fondo de sondaje mayor a 5 milímetros.

También existen métodos de liberación progresiva de antibiótico de manera local en la zona de la infección. Se trata de geles, chips, fibras de polímeros o microcápsulas que pueden contener tetraciclinas, clorhexidina y metronidazol. A menudo, los medicamentos se combinan con técnicas quirúrgicas que complementan el tratamiento.

Tratamiento quirúrgico

En los casos de periimplantitis muy avanzadas —en las que hay mucha destrucción del hueso que rodea al implante— las cirugías serán necesarias. Estas permiten modificar la morfología de los tejidos blandos afectados y los defectos óseos. Las más utilizadas son las siguientes:

  • Cirugía de acceso: consiste en el desbridamiento quirúrgico para acceder mejor a la zona problemática y realizar así una limpieza profunda. Para esto se retira la prótesis y se realiza un colgajo mucoperióstico a espesor total. Luego, se descontamina la superficie implantaría, se regulariza la anatomía ósea y se sutura.
  • Cirugía resectiva: se utiliza para reducir bolsas mayores de 5 milímetros. Consiste en abrir un colgajo, eliminar el tejido de granulación, descontaminar el implante, modificar su rugosidad y corregir los defectos óseos. Esta técnica es menos estética, pero favorece la salud periodontal.
  • Terapia regenerativa: consiste en la utilización de materiales de relleno que ayudan a reducir los defectos óseos. Membranas de colágeno, hueso particulado bovino o autólogo e injertos sintéticos son algunos de los materiales disponibles para resolver los problemas en el tejido duro. Los mismos se pueden combinar según las necesidades de cada caso.

La importancia de la prevención

En la mayoría de los casos, tanto la mucositis periimplantaria como la periimplantitis se pueden evitar. Como ya te contamos, una mala higiene dental, el uso de tabaco o la presencia de enfermedades orales o sistémicas no tratadas pueden interferir con el éxito de un implante.

Por este motivo, luego de colocarse un implante dental, ciertos cuidados serán necesarios para evitar complicaciones. Extremar la higiene dental, cuidar la salud en general y acudir a los controles dentales pautados son pilares del posoperatorio que no se deben descuidar.

Las citas odontológicas de mantenimiento permiten diagnosticar cualquier problemática a tiempo e implementar la terapéutica adecuada de manera temprana. Actuar con prontitud puede detener el avance de la enfermedad periimplantaria. Esto disminuye la necesidad de intervenciones más complicadas o con menos probabilidad de éxito.

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