Los riesgos de borrarse un tatuaje como el de Angelina Jolie: cuidado con la piel inflamada

Los riesgos de borrarse un tatuaje como el de Angelina Jolie: cuidado con la piel inflamada

El estreno en Roma de Eternals, la nueva película de Marvel, estuvo plagada de glamour. La alfombra roja estuvo liderada (como no podía ser de otra manera) por Angelina Jolie, protagonista en el filme. La actriz americana acudió al estreno junto a cinco de sus seis hijos, todos pertenecientes al matrimonio que la californiana mantuvo con Brad Pitt. Jolie solicitó el divorcio al también actor en 2016, y desde entonces sigue encallado, pero lo que ha quedado claro en Roma es que la actriz de 46 años quiere olvidar por completo su pasado matrimonial. Y es que las cámaras captaron cómo Jolie borró de su brazo el tatuaje que lucía y hacía referencia a su expareja. Se trata de un tatuaje conjunto que incluye las coordenadas del lugar de nacimiento de las personas más importantes de su vida, a saber sus hijos y el actor, pero este ya no está presente. Eso sí, la tinta del tatuaje no se borró al 100%, lo que pone de manifiesto el arduo proceso de eliminación de un tatuaje y los posibles riesgos que puede implicar.

Las técnicas de eliminación de tatuajes son diversas: electrocoagulación, criocirugía, abrasión salina, escisión y láser. Sin embargo, la más utilizada hoy en día es la eliminación vía láser, ya que es la más efectiva, la que menos dolor produce, y la que no debería dejar cicatriz si se hace de manera correcta.

La tecnología utilizada en este procedimiento con láser es la misma que la de la depilación láser, pero con distintos parámetros. Mediante la misma, las células de la piel absorben la energía del láser, dando lugar a una reacción térmica que, junto con la acción de las ondas láser, permite la salida de los pigmentos de las células. Así se elimina un tatuaje como el de Angelina Jolie… aunque lleva tiempo.

Para que el tratamiento sea efectivo es necesario someterse a entre seis y diez sesiones, en función de la extensión del tatuaje, el tipo de tinta, la calidad y la técnica del tatuador. Asimismo, hay que esperar un tiempo de hasta tres meses entre cada sesión, con el fin de eliminar correctamente la tinta explosionada. Cabe señalar además que los tatuajes de colores verde y azul son más complicados de eliminar que los de color negro.

Dada la marca de tinta leve todavía presente en la piel de Angelina Jolie, es probable que todavía le falten varias sesiones para conseguir la desaparición total del tatuaje.

El paciente que se somete a la eliminación de un tatuaje se somete a anestesia tópica y al uso de crema oclusiva antibiótica. La crema se utiliza el mismo día de la sesión y al día siguiente, y además tras la sesión se tapa el tatuaje con un apósito solo removible dos o tres días más tarde.

Para garantizar que el proceso se realiza de forma adecuada es fundamental asegurarse de que el tatuador cuenta con los instrumentos y tecnología adecuados, u optar por una clínica estética que se especialice en este campo. Sea cual fuere la elección, existen riesgos asociados a esta técnica.

Tal y como señalan desde la clínica dermatológica Aliaga, tras cada sesión de láser, la zona tratada puede llegar a inflamarse "de forma significativa". Por ello, con el fin de evitar males mayores, se deben seguir estos consejos:

Además de ser un proceso lento y doloroso, también es caro. En este aspecto influye decisivamente el tamaño del dibujo. Si es pequeño y se elimina en una sola sesión, el precio puede ser inferior a los 50 euros. No obstante, la cifra puede rondar los 400 euros (o más) por un tratamiento que implique entre seis y ocho sesiones.

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