Las 4 causas psicológicas de las guerras según Erich Fromm

Las 4 causas psicológicas de las guerras según Erich Fromm

Según Erich Fromm, todos los ciudadanos se beneficiarían de tener unas nociones básicas para poder interpretar una guerra desde un punto de vista psicológico. Desde el nacimiento de las primeras grandes civilizaciones, como Sumeria y Egipto, nuestra historia está llena de conflictos bélicos, y los últimos acontecimientos no parecen alimentar la esperanza de que se vaya a producir un cambio.

Para un buen volumen de psicólogos evolutivos, los genes egoístas estarían en la base de la agresión, el enfrentamiento entre las naciones y hasta la violencia entre hermanos. Tal vez sea así, puede que la conflictividad forme parte de nuestra especie. Sin embargo, hay un dato llamativo que invita a la reflexión.

En 2013, los antropólogos Douglas Fry y Patrik Soderberg publicaron un estudio muy ilustrativo sobre la violencia. Durante mucho tiempo se asumió que las guerras ya estaban presentes en las sociedades de cazadores-recolectores. Sin embargo, los enfrentamientos letales entre nuestros antepasados más primitivos no eran algo común.

Había disputas puntuales y homicidios. Las guerras como tal empezaron a volverse un evento frecuente hace solo 6000 años. Fue William James quien lo explicó en su obra El equivalente moral de la guerra, en 1910. Más tarde, Erich Fromm nos aportaría otras lecciones igual de relevantes.

“No sé con qué armas se peleará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta Guerra Mundial se peleará con palos y piedras”.

-Albert Einstein-

Las causas psicológicas de las guerras según Erich Fromm
Erich Fromm fue un gran activista por la paz.

Causas psicológicas de las guerras según Erich Fromm

Explicaba Erich Fromm en Anatomía de la destructividad humana que muchas veces nos enfrentamos a situaciones que nos advierten de guerras muy destructivas. Insistía en que la gente lo sabe, porque lee los periódicos y ve la televisión. Sin embargo, muchos hablan de ello como quien explica que hay algo que va mal en el carburador de su coche.

Las guerras nos asustan, pero muchos de nosotros las presenciamos a través de los medios y desde la distancia psicológica. Nos afecta, sí, pero no genera cambios en nosotros. No nos hace reflexionar lo suficiente. Tal vez por ello, solo quienes han pasado por las mismas tienen esa autoridad suficiente para advertirnos, darnos su perspectiva y hacernos pensar.

Erich Fromm es un ejemplo indiscutible de esto último. No podemos olvidar que este psicólogo social, psicoanalista y filósofo tuvo que huir de Alemania por sus raíces judías. Una vez asentado en Estados Unidos, se convirtió en un activista por la paz y dedicó gran parte de su vida a analizar la libertad y las tendencias autoritarias de la sociedad moderna.

Uno de sus objetivos era concienciar a la gente de que debía cancelarse la carrera armamentista nuclear. Algo que, como bien sabemos, lejos de pararse, se ha desarrollado mucho más dando paso a armas más sofisticadas y también letales. Ahora más que nunca es necesario profundizar en las causas psicológicas de la guerra, esas que nos explicó el propio Erich Fromm.

“No se puede buscar la paz recurriendo a las amenazas”.

-Erich Fromm-

1. La falta de confianza entre nosotros

Si hay una dimensión que fortalece los vínculos entre los seres humanos es la confianza. Sin embargo, esta piedra angular ha estado ausente históricamente entre muchas naciones a lo largo de la historia. La Guerra Fría es el ejemplo más evidente de la falta de confianza entre dos superpotencias. Algo pretérito se está alzando de pronto en una amenaza muy presente.

Cuando los pueblos desconfían los unos de los otros, aparece la necesidad de defenderse del vecino. Porque la desconfianza origina sensación de amenaza y esto nos insta a desarrollar armas e incluso a lanzar amenazas. Es muy fácil que los conflictos estallen cuando lo que se experimenta es miedo hacia quien, de pronto, deja de ser aliado para convertirse en adversario.

2. Miedo ante lo que pueda pasar: confusión entre lo posible y lo probable

Entre las causas psicológicas de las guerras está la mente irracional que no diferencia lo posible de lo probable. De este modo, en su célebre obra Anatomía de la destructividad humana, explica que una de las causas del desarrollo armamentístico parte de esta variable. En la creencia de que otro país, nación o potencia puede atacarnos.

Es muy común que las mentes paranoicas no diferencien entre lo posible y lo probable. Son muchos los que viven dando por sentado que, en algún momento, su vecino puede lanzarle un misil. También, que un meteorito puede destruir el mundo.

No importa que esa probabilidad sea remota o que la posibilidad de generar diferentes puntos de colaboración -e incluso de codependencia- con el país vecino difumine esa amenaza.

Quien vive preparado para la guerra piensa de manera irracional, ve amenazas donde no las hay y tergiversa verdades dando por sentado que lo probable es 100 % posible.

3. La idolatría y los peligros de las ideologías

Fromm nos advierte: cualquier elemento que nos ciegue y con el que nos identifiquemos de manera intensa puede convertirse en objeto de idolatría. ¿Y a dónde nos llevan las idolatrías? A los radicalismos, a esas ideologías extremas que no permiten la presencia de otros enfoques y pensamientos opuestos.

Los extremismos identitarios abren escenarios de gran amenaza. Son situaciones en las que, de pronto, alguien se alza con la justificación moral y autoritaria de imponer a otros sus esquemas de pensamiento.

Si lo pensamos bien, son muchos los conflictos bélicos que se iniciaron bajo ideologías extremas con las que someter a otros pueblos y naciones. Es, a su vez, el líder autoritario que decide poner en marcha una guerra bajo la premisa de que va a liberar una nación.

Parlamentario ofrece un discurso político
Muchas guerras inician partiendo de falsas ideas libertarias y de limpiezas étnicas para reforzar la identidad de los pueblos.

4. La decadencia del ser humano

Hay naciones y también líderes que asumen algo muy básico: el ser humano es decadente e irracional. Es necesario estar preparado siempre para lo peor, puesto que nada bueno puede esperarse de nuestra condición. Obviamente, esto es poco más que una falacia. Un razonamiento sin sentido, orientado únicamente a justificar la violencia y el sinsentido.

Las causas psicológicas de las guerras según Erich Fromm nos instan a ir más allá de esos preceptos. Son visiones obligadas de reflexión, espejos en los que vernos reflejados y evitar la decadencia que supone todo conflicto, todo acto de violencia en pequeña o gran escala. Porque, como señaló Antoine de Saint-Exupéry, la guerra no es una aventura, es una enfermedad.

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