La osteoporosis, la razón por la que nuestro riesgo de fractura ósea aumenta cuando somos mayores

La osteoporosis, la razón por la que nuestro riesgo de fractura ósea aumenta cuando somos mayores

Con el tiempo y la edad, todas las personas tienden a volverse más vulnerables ante los traumatismos, ya que los huesos de forma natural se van volviendo menos densos y más quebradizos. Sin embargo, en algunas personas este proceso puede llegar hasta el extremo de que ciertos movimientos bruscos puedan ser motivo de fractura: es lo que conocemos como osteoporosis.

¿Qué es la osteoporosis y cuáles son sus causas?

Aunque pudiera parecer lo contrario, los huesos también son tejidos vivos y, como tales, se van descomponiendo y renovando continuamente durante nuestra vida. De manera natural, la velocidad de la reparación va descendiendo con el tiempo, mientras que la descomposición se mantiene constante.

Esto provoca que, en algunas personas, llegue un momento en el que el cuerpo es incapaz de generar hueso más rápido de lo que este se descompone. Esto supone que el hueso se va volviendo progresivamente más quebradizo y frágil.

No está del todo claro por qué algunas personas llagan a esta situación y otras no (o, al menos, lo hacen mucho más tarde). Se sabe que depende en gran parte de la máxima masa ósea alcanzada durante la juventud (aproximadamente a los treinta años) que, a su vez, está determinada por factores genéticos y étnicos.

Lo que sí está documentado es que existe una serie de factores que predisponen a sufrir osteoporosis, como son el sexo femenino, la edad avanzada, las ascendencias europea y asiática, los antecedentes familiares, el tamaño corporal pequeño, los niveles demasiado bajos de hormonas sexuales, el hipertiroidismo y la hiperactividad de las glándulas paratiroides y suprarrenales, un bajo consumo de calcio en la dieta, los antecedentes de trastornos alimenticios, haber sido sometido a cirugía gastrointestinal, haber sido tratado con anticonvulsivos, medicamentos para el reflujo gástrico, medicamentos para el cáncer, haber sufrido rechazo a un trasplante, la enfermedad celíaca, la enfermedad intestinal inflamatoria, la enfermedad renal o hepática, el cáncer, el mieloma múltiple, la artritis reumatoide, llevar un estilo de vida sedentario, el consumo excesivo de alcohol y el consumo de tabaco.

¿Cuáles son sus síntomas?

En las primeras etapas, la osteoporosis normalmente no produce síntomas. Sin embargo, una vez que los huesos se han debilitado bastante, es posible experimentar algunos signos como dolor de espalda, pérdida de estatura, postura encorvada y facilidad para sufrir fracturas óseas.

¿Cómo se trata?

Hay dos formas de actuar sobre la osteoporosis: el uso de una serie de medicamentos (bifosfonatos, denosumab, reemplazo hormonal, teriparatida, abloparatida y romosazumab) y la actuación sobre los factores de riesgo modificables (la dieta, el consumo de alcohol y tabaco, la actividad física…). El criterio para estimar la línea adecuada en cada paciente se basa principalmente en una evaluación de su situación y riesgo particulares.

Además, en las personas con osteoporosis, y en función de su riesgo concreto, conviene tomar algunas precauciones destinadas a evitar golpes y caídas accidentales. A priori, podría parecer que esto es difícil, pero con medidas como el uso de calzado adecuado y el acondicionamiento de la vivienda (por ejemplo, evitando tener cables eléctricos a nivel de suelo y superficies resbaladizas y la instalación de barras de agarre) se pueden evitar muchos traumatismos que podrían ocasionar una fractura.

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