Estos son los efectos secundarios del omeprazol

Estos son los efectos secundarios del omeprazol

Los fármacos son sustancias muy peculiares, con efectos muy específicos sobre nuestro cuerpo. Por eso es muy importante conocer sus mecanismos de acción, sus contraindicaciones y sus posibles efectos secundarios para poder tomarlos con seguridad; y, aún así, la mayoría de las veces lo ideal es seguir el criterio de un médico.

¿Qué es el omeprazol y para qué se utiliza?

El omeprazol es un medicamento de uso muy común en España, que puede adquirirse sin receta para tratar determinadas condiciones y como tratamiento recetado para otras.

Pertenece a la familia de los inhibidores de la bomba de protones, que reducen la cantidad de ácido que se produce en el estómago; por ello, se emplea con receta para tratar la enfermedad por reflujo gastroesofágico, úlceras (incluyendo las causadas por H. pylori) y condiciones en las que el estómago produce demasiado ácido (como el síndrome de Zollinger-Ellison) y sin receta para tratar la acidez frecuente en adultos.

¿Cuáles son sus efectos secundarios?

Como pasa con todos los medicamentos, no está exento de efectos adversos. Así lo explica la ficha técnica de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) que recoge que se han registrado como frecuentes (entre 1 y 10 pacientes por cada 100) el dolor de cabeza, las molestias gastrointestinales y las náuseas o los vómitos; como poco frecuentes (entre 1 y 10 pacientes de cada 1.000) la hinchazón de pies y tobillos, los trastornos del sueño, el mareo, la sensación de hormigueo, la somnolencia, el vértigo, las alteraciones de los valores hepáticos en los análisis de sangre, las erupciones en la piel, la aparición de habones, los picores, la sensación de malestar general y la falta de energía; como raros (entre 1 y 10 pacientes de cada 10.000) los problemas sanguíneos, las reacciones alérgicas, la concentración baja de sodio en la sangre, la agitación, la confusión, la depresión, las alteraciones del gusto, ciertos problemas visuales (como visión borrosa), el broncoespasmo, la sequedad de la boca, la inflamación del interior de la boca, la candidiasis intestinal, ciertos problemas hepáticos (como ictericia), la alopecia, el dolor articular o muscular, los problemas renales graves y el aumento de la sudoración; y, por último, como muy raros (menos de un paciente por cada 10.000) las alteraciones del recuento sanguíneo, la agresividad, las alucinaciones, los problemas hepáticos graves, la encefalitis, el síndrome de Stevens-Johnson, la necrólisis epidérmica tóxica, la debilidad muscular y el aumento de las mamas en los varones.

¿En qué casos está contraindicado?

Por otra parte, el omeprazol también tiene contraindicaciones relevantes: no deben tomarlo quienes hayan sufrido reacciones alérgicas al mismo o quienes estén recibiendo tratamiento con nelfanavir; y deben ser precavidos (preferentemente consultarlo con el médico) quienes antes de comenzar el tratamiento adelgacen mucho sin motivo y tengan problemas para tragar, sufran dolor de estómago o indigestión, vomiten frecuentemente la comida o vomiten sangre, presenten sangre en las heces, sufran diarrea grave o persistente, tengan problemas hepáticos graves, sufran erupción cutánea (especialmente en zonas expuestas al sol), quienes tengan previsto un análisis de sangre, quienes tomen ketoconazol, digoxina, diazepam, fenitoína, anticoagulantes, rifampicina, atanavir, tacrolimús, hierba de San Juan, cilostazol, saquinavir, clopidogrel, amoxicilina o claritromicina.

¿Cuál es la dosis apropiada?

La dosis adecuada de omeprazol va a depender de la patología concreta, por lo que debe ser determinada por el médico. Sin embargo, como norma general se mueve entre los 20 y los 120 mg, siendo este último caso sólo adecuado en tratamientos muy específicos.

Artículos Relacionados