Ensaladas frescas para el verano

Ensaladas frescas para el verano

Con permiso del gazpacho, la ensalada es la reina del verano. Su éxito radica en ser una preparación fresca, fácil de combinar, rápida, que se puede tomar en cualquier parte y que facilita el cuidado de la línea.

Escrito por: ADRIANA HERNÁNDEZ

Con permiso del gazpacho, la ensalada es la reina del verano. Su éxito no sólo radica en ser el plato fetiche elegido por Carrie Bradshaw y su colección de amigas en la serie ‘Sexo en Nueva York’, sino también por ser una preparación fresca, fácil de combinar, rápida, que se puede tomar en cualquier parte y que facilita el cuidado de la línea. Sin duda uno de los puntos fuertes de la dieta mediterránea.

Los privilegiados que pueden cogerse unos días de vacaciones, aprovecharán los días libres para romper con la rutina de modo completo (lugar de residencia, horarios, comidas, hábitos, cenas ligeras, etcétera). Gracias a estos cambios y al excesivo calor, la ensalada se hace con el primer puesto en los menús diarios. Descubre por qué.

 

Propiedades de las ensaladas

Una ensalada se puede definir como un plato frío en el que se mezclan varios ingredientes, generalmente hortalizas, que se cortan y aderezan con diversas salsas o aliños. Lo verdaderamente interesante de este plato es que proporciona varios beneficios para el organismo:

  • Hidratan y refrescan: más del 90 por ciento de su composición son verduras y el componente mayoritario de éstas es el agua. Esto hace que sea un alimento ligero y fresco para combatir las altas temperaturas.
  • Las vitaminas y minerales son su fuerte: tras horas de paseos, sol, cloro, sal, juegos y olas, es normal que tu cuerpo se sienta fatigado. No dejes que decaiga el ánimo y llena tus depósitos con las vitaminas y minerales de una ensalada variada. Estos micronutrientes regulan múltiples procesos orgánicos, fundamentales para realizar importantes funciones en el organismo.
  • Depuran y ayudan a eliminar residuos: la acción depurativa y diurética de las ensaladas se debe a su alto contenido en agua, a la riqueza en potasio y al bajo aporte de sodio de los vegetales que las componen.
  • Protegen la piel: nuestros sabios abuelos ya nos aconsejaban sobre las bondades de las verduras para tener un cutis terso y sin imperfecciones. Y es que las verduras crudas guardan todo el poder de las vitaminas, minerales y de componentes antioxidantes que impiden una aceleración en el envejecimiento de las células. Algo fundamental para la prevención de enfermedades como las degenerativas o el cáncer.
  • Regulan la función intestinal: sufrir estreñimiento es propio del verano y de viajar fuera de casa. Una dieta rica en verduras, hortalizas y frutas nos ayudará con este problema. Son alimentos ricos en fibra que conseguirán que tengamos una mejor motilidad intestinal.
  • Son ligeras: qué más podemos pedir a una ensalada, ¿qué no engorde? ¡Hecho! Las verduras y hortalizas aportan muy pocas calorías (13 kcal. por 100 g.), dejando todo el papel a los nutrientes. Además, por su contenido en fibra y la masticación que debemos ejercer para tomarlas, consiguen un efecto saciante que hará que nos llenemos antes y no tengamos tanta hambre en la siguiente comida, cuidando así nuestro peso.

Tipos de lechugas para tu ensalada

 

Descubre los diferentes tipos de lechuga que aportarán un toque de color y forma a tus ensaladas, sobre todo si los escogemos como ingrediente base:

Lechuga Romana

También llamada lechuga romanita, italiana o cos y en España como oreja de mulo. Rica en proteínas, es la más común y la que se utiliza en la ensalada César. Tiene un sabor ligeramente amargo. De forma alargada, sus hojas son vigorosas y crujientes, de color verde claro. Combina bien con cualquier ensalada, con frutas, pavo…

Lechuga Iceberg

Su forma es similar a un repollo, redondeada y crujiente, de sabor suave, ocupa poco espacio aunque es difícil quitar las hojas si no conoces el modo adecuado (te enseñamos cómo en el vídeo que puedes ver abajo). Se utiliza en ensaladas simples, tacos, sándwiches o hamburguesas.

Escarola

Existe un tipo liso y verde y otro morado y rizado. Es más habitual en invierno. Su sabor entre dulce y amargo hace que combine bien con frutas ácidas como los cítricos, cebollas y con frutos secos, así como con vinagres intensos. Puedes probarla en una ensalada otoñal con vinagreta o bien en xató o xatonada (típica ensalada catalana).

Lechuga hoja de roble

Sus hojas son grandes, onduladas y sus tonalidades van del verde al marrón, de sabor fresco y crujiente, tirando a suave. Procedente de la achicoria, es una de las lechugas más apreciadas dentro de las ensaladas variadas conocidas como mezclum. También combina muy bien con quesos, frutas y con otras lechugas. Puedes probarla en una ensalada con escabeches.

Lechuga batavia

Mientras que sus hojas son de un color verde intenso, los extremos son rojizos y su sabor tiene un gusto algo ácido. Es mejor mezclarla con otras lechugas, así como pollo, frutos secos o salmón, y consumirla rápido, ya que se oxida con facilidad. Puedes probarla en una ensalada caliente con queso de cabra.

Lechuga Lollo rosso (rojo)

De origen italiano como anticipa su nombre, sus hojas son rizadas y de tono rojizo. Su sabor tira a ser amargo, pero es suave, y por su color se usa mucho en combinación con otras lechugas, pero también encaja bien con hierbas aromáticas, tomatitos cherry, y carnes como el pato o el jamón. También puede usarse para preparar wraps, sándwiches vegetales o para servir tablas de quesos. Pruébala en ensalada italiana.

Lechuga Trocadero

De color oscuro intenso, es sin embargo de hojas tiernas, finas y mantecosas, aunque de sabor tirando a intenso. También llamada lechuga francesa, puedes probarla en una ensalada oriental, y conjuga bien, además de con sencillos tomates cherry o pepino, con salmón, bacalao, queso feta, pollo, alcaparras, frutos secos y aliños suaves.

Cogollos de Lechuga

Los más conocidos son los de Tudela, de hojas verdes apretadas y corazón amarillo. También llamada miniromana, es de gusto intenso y algo ácido. Puedes probarlos en la ensalada Waldorf. Combina bien con anchoas, bonito, pimientos y vinagretas fuertes.

Endivias

Puede ser blanca o roja, tiene un sabor amargo y refrescante que combina bien con cremas de nata, queso o yogur. Se conoce también como achicoria de Bruselas y puede comerse cruda (con manzana, cebolletas, alcaparras…), hervida, al vapor, gratinada con queso, a la parrilla o incluso al microondas. 

Espinacas

Su temporada va entre los meses de otoño y primavera. Blanda, de sabor y tacto suave, es rica en nitratos, también se puede cocer y utilizar en infinidad de preparaciones. Puedes disponer de ellas en conservas o congeladas, y probarlas en cualquier ensalada con quesos y frutos secos. Aunque no es tan rica en hierro como Popeye nos intentaba hacer creer, sí lo es en vitaminas A y C, magnesio y manganeso.

Canónigos

Se distingue por la particular disposición de sus hojas verdes en forma de ramillete. Su sabor recuerda a la nuez o la avellana, con un fondo algo picante, de ahí que combine bien con frutos secos. Puede tomarse en preparaciones frías y calientes, y puedes degustarla en una sencilla ensalada con queso, nueces y granada.

Lechuga Salanova

Algo más pequeña que las convencionales, y de origen holandés, se vende con la raíz por lo que se conserva durante más tiempo, y sus hojas se separan con facilidad. Dentro de la salanova podemos encontrar diferentes variedades, por lo que su sabor variará en función de la elegida y puede usarse en las mismas ensaladas que la trocadero, la lollo rojo o la hoja de roble. Le pegan preparaciones sencillas (con apio, rábanos, pollo, fresas…).

Cómo quitar el corazón de una lechuga para sacar las hojas en menos de tres segundos

 

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