El origen mitológico del síndrome de Ulises, un trastorno que afecta a las personas migrantes

El origen mitológico del síndrome de Ulises, un trastorno que afecta a las personas migrantes

Migrar de un país a otro puede ser una experiencia muy complicada, al margen de que en muchos casos detrás haya unas circunstancias aún más difíciles. Tratar de encajar en una sociedad diferente a la de procedencia impone un gran estrés a la persona, por lo que no es de extrañar que muchos migrantes desarrollen un cuadro específico conocido como el síndrome de Ulises.

Ulises y su Odisea

El nombre de esta condición, como muchos reconocerán, procede directamente de una de las obras canónicas de la mitología clásica, de la que además se pueden extraer muchos paralelismos con la situación que atraviesan las personas migrantes.

Y es que, tal y como narra la Odisea, Odiseo Ulises era un héroe griego que combatió en la guerra de Troya (narrada en la otra obra básica de la mitología griega, la Ilíada) pero cuya mayor aventura comenzaría con el fin del conflicto, a la hora de regresar a su hogar.

Según el relato, Ulises tardó nada menos que 10 años en llegar a su hogar, Ítaca, desde Troya (a pesar de que la distancia entre ambos lugares es de escasos 510 kilómetros). En ese intervalo, vagó por el mediterráneo enfrentándose a innumerables retos: tormentas, ninfas, sirenas, cíclopes e incluso la poderosa hechicera Circe.

El síndrome de Ulises

El síndrome de Ulises, por su parte, se refiere al malestar que experimentan algunas personas migrantes, sin necesariamente tener otras patologías previas, debido al estrés múltiple y crónico que deriva de la migración.

Hay que entender que determinadas circunstancias, como la separación forzada de los seres queridos, la desesperanza por la ausencia de oportunidades, en ocasiones la lucha por la supervivencia y el miedo pueden suponer una pesada carga para la psique de una persona, con lo que es lógico que manifieste una cierta sintomatología.

Además, en ciertos casos factores como el idioma, la cultura, el cambio de estatus social y el acceso desigual a determinados servicios públicos pueden suponer una traba a la adaptación de la persona migrante.

Sea como sea, la sintomatología puede mostrar rasgos depresivos y ansiosos, así como en ocasiones un cierto componente de somatización con signos como cefalea o fatiga.

Algunas estrategias podrían ayudar a reducir la incidencia del síndrome de Ulises, centradas principalmente en lograr una mejor integración socioeconómica de las personas migrantes así como en proporcionarles un mejor acceso a determinados servicios públicos, como la asistencia sanitaria en materia psicológica.

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