Eisoptrofobia, el miedo a verse reflejado en un espejo

Eisoptrofobia, el miedo a verse reflejado en un espejo

Los espejos reflejan nuestra imagen corporal, pero no olvidemos que su percepción y su valoración van mucho más allá de lo que objetivamente devuelven estos. En esta experiencia, unos pueden verse agradables; otros, no ser tan amables consigo mismos y algunos ven cosas que no están en la realidad del mundo, pero sí en su realidad psíquica. Esta última es el punto de referencia del presente artículo, pues gracias a ella podremos explicar qué es la eisoptrofobia y cuáles son sus características.

Se trata de un miedo irracional e intenso que experimenta una persona al ver en un espejo su propia imagen o algo que le causa pánico o terror. Sin importar el objeto que cause el intenso miedo, es la ansiedad el factor común y el epicentro de la eisoptrofobia.

La superstición es otro aspecto de esta fobia que la persona liga a su propio destino y a los años de mala suerte que acompañarían al daño en un espejo; también estaría en su imaginario que un reflejo del espejo salga de este para hacerle daño, lo que intensificaría sus ideas irracionales.

La persona que padece de eisoptrofobia sabe que es absurdo el miedo que padece, pero no puede evitarlo por su estrecha relación con las creencias culturales. Al verse en un espejo, cree que algo malo puede sucederle, como si de una sentencia se tratase.

De alguna manera, en la observación de nuestro propio reflejo, también está en juego la mirada de los demás, es decir, tenemos presente la percepción que creemos que el otro tiene de nosotros, de nuestra corporalidad y actos, sin advertir que esta imagen no es la absoluta representación de lo que uno es y puede llegar a ser realmente.

Mujer mirándose al espejo con miedo

Características de la eisoptrofobia

La eisoptrofobia puede presentarse súbitamente desde un estado de calma o ansiedad. Como se trata de una fobia específica, el DSM 5 expone algunos de los síntomas más comunes:

  • Aceleración de la frecuencia cardiaca.
  • Sudoración.
  • Náusea y mareos.
  • Sentir dificultad para respirar.
  • Pérdida del sentido de la realidad.
  • Sentirse fuera de uno mismo.
  • Evitación de los espejos.
  • Aumento de la ansiedad.
  • Miedo intenso.

Los síntomas anteriores no ofrecen el diagnóstico para identificar que quien los padece tiene esta fobia; tal vez solo sus rasgos. Por ello, es importante que todo diagnóstico sea realizado por un especialista con formación y experiencia.

Las fobias están a merced de quien pueda aprenderlas o adquirirlas. Además, existen personas más vulnerables a desarrollar una, por lo que buscarán evitar objetos que posiblemente sean temidos; en este caso, el espejo o lo que representa este en relación al reflejo que es capaz de proyectar.

El papel de la evitación

La evitación es una conducta inherente, normal, que nos aleja de un posible peligro para evitar una situación angustiante, y juega un papel crucial en la consolidación de las fobias. En última instancia, es este comportamiento el que alimenta al miedo y hace que sea cada vez más grande.

Las causas de la eisoptrofobia pueden buscarse en sucesos traumáticos, cuyas emociones y sentimientos se desplazarán al espejo, marcado como objeto de fobia y en el amor propio y el autoconcepto, ya que las ideas irracionales tienen mucho poder para cambiar y condicionar la percepción y los sentimientos sobre el reflejo que nos presenta el espejo.

Mujer con mucho miedo

Intervención en la eisoptrofobia

Una de las intervenciones más eficaces para aliviar los rasgos de la eisoptrofobia es la exposición gradual al objeto temido. La duración de la exposición dependerá de variables como la intensidad del miedo o su grado de generalización. El resultado de este tipo de terapia será positivo en función de cómo el terapeuta explique y proponga el ejercicio.

El psicólogo debe contar con el compromiso del paciente de mantenerse frente al estímulo fóbico para que no escape de este, con el firme propósito de que la ansiedad desaparezca. Animarle a que interactúe con estímulo, en este caso, el espejo, lo máximo posible, para menguar su ansiedad, hasta que esta se haya reducido considerablemente o desaparezca por completo.

Los pasos a seguir para hacer que la fobia remita son los siguientes:

  • Exposición al estímulo real, al estímulo virtual y al imaginado.
  • Modelado de exposición al estímulo.
  • Relajación frente al estímulo fóbico.
  • Reestructuración cognitiva.
  • Desensibilización del estímulo fóbico.

Es recomendable que la intervención se planifique teniendo en cuenta el ritmo y la constancia de cada paciente, con el propósito de que recupere su estima y gane confianza en sí mismo.

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