Dolores de cabeza en niños, cuáles son las causas, el tratamiento y cuándo preocuparse

Dolores de cabeza en niños, cuáles son las causas, el tratamiento y cuándo preocuparse

El dolor de cabeza también es algo muy frecuente en los niños, incluso en los bebés. De hecho, más de 95 % de los niños lo padecen al menos una vez en su vida antes de cumplir los 14 años. Como ocurre con los adultos, la inmensa mayoría de las veces se tratará de dolores benignos, sin importancia, pero hay ocasiones en las que los dolores sí pueden estar causados por afecciones más graves por las que habrá que consultar con el pediatra, a veces incluso con urgencia.

Qué causa los dolores de cabeza en los niños

La principal causa de las cefaleas es la fiebre provocada por infecciones frecuentes como resfriados, gripe, otitis, sinusitis… Cuando no existe ninguna infección subyacente que provoque dolor de cabeza, es decir, cuando se produce de manera aislada, las causas, al igual que les ocurre a los adultos, suelen ser las siguientes.

•Cefaleas tensionales. Es la cefalea más frecuente y se trata de un dolor leve o moderado, continuo, que afecta a ambos lados de la cabeza y la frente y que va acompañado de una sensación de presión. Se produce cuando se tensan los músculos de la cabeza o el cuello y las causas más comunes son la falta de sueño, el estrés o la ansiedad. Suele mejorar con el descanso y con los analgésicos comunes.

•Migrañas. En los niños son menos frecuentes que en los adultos, pues lo normal es que se desencadenen a partir de la adolescencia. Aun así, pueden ocurrir también desde la infancia y se caracterizan por provocar un dolor punzante, que empeora con la actividad física, y que puede ir acompañado de vómitos, náuseas, síntomas visuales (ver destellos) y fotofobia (rechazo por la luz). En los niños, las migrañas suelen ser más breves que en los adultos y duran una media hora, pero también pueden prolongarse más tiempo. Las migrañas suelen remitir con ibuprofeno, pero en ocasiones incluso en niños requieren de tratamiento específico.

•Otras causas. Aunque son las menos frecuentes, también ocurrir que el dolor de cabeza esté provocado por una afección más grave, como tumores, traumatismos que han pasado desapercibidos o meningitis… Cuando se trata de estas causas, los síntomas suelen ser muy diversos (como mareos, dificultades para hablar, visión doble…) y el dolor aparece de repente.

Cuándo acudir al pediatra o a urgencias

Cuando el dolor sea persistente, tenga lugar varios días seguidos o con cierta frecuencia, siempre hay que consultar al pediatra, aunque se trate de un dolor leve o moderado, para que valore si te trata de un dolor tensional o hay que hacer más pruebas para buscar el origen del dolor. Hay que consultar con cierta urgencia si el dolor no cesa con analgésicos comunes, es muy fuerte, si le despierta por la noche o empeora progresivamente. Además, deberemos ir a urgencias si:

•Tiene mareos o vómitos repentinos (sin náuseas previas).

•Cambios visuales, como visión doble o borrosa.

•Tiene dificultades para hablar o confusión.

•Si el dolor aparece tras un golpe.

•Va acompañado de rigidez en el cuello.

•Vemos algún cambio en su comportamiento.

Cómo se trata del dolor de cabeza en niños

Los dolores de cabeza en niños se tratan según la causa, que deberá ser diagnosticada por un pediatra o neuropediatra. En caso de que se trate de cefaleas tensionales, el tratamiento más común es el paracetamol o el ibuprofeno. Sin embargo, hay que tener cuidado de no abusar de estos medicamentos, pues pueden provocar un efecto rebote, especialmente si se toman más de tres dosis a la semana.

En cuanto a las migrañas, en caso de que con los analgésicos comunes no sean suficientes, puede que el pediatra el prescriba un tratamiento más específico o de mantenimiento para tratar y prevenir los episodios, además de hacerle un seguimiento.

Las causas más graves, como meningitis, tumores, traumatismos, se deberán de tratar en el hospital de manera urgente, pues pueden requerir incluso cirugía.

Si los niños tienen dolores de cabeza benignos a menudo, podemos llevar a cabo algunas de estos consejos de la Asociación Española de Pediatría para ayudar a prevenirlos y mejorar su calidad de vida:

•Intentar que duerma las horas suficientes.

•Mantener unos horarios de sueño regulares.

•Evitar que esté muchas horas sin comer.

•Mantener una hidratación adecuada.

•Realizar ejercicio físico de forma regular, evitando las últimas horas del día antes de acostarse.

Llevar a cabo un diario de síntomas para intentar localizar factores desencadenantes, como el estrés, el cansancio, factores emocionales, la ansiedad, el uso de pantallas, etc.

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