Dime con quién andas y te diré quién eres

Dime con quién andas y te diré quién eres

Piensa en las cinco personas con las que más te relacionas, con las que más tiempo pasas. ¿Cómo viven? ¿Cómo piensan? ¿Son valientes a la hora de tomar decisiones? ¿Van detrás de sus sueños? ¿Están conectadas con sus emociones? ¿Sus vínculos son sanos? ¿Son capaces de permitirse cometer errores y aprender de ellos?

Ahora, pregúntate si las admiras.

Dependiendo de tu respuesta, esta información será una buena o mala noticia para ti. Según el orador Jim Rohn, cada persona es el promedio de las cinco personas más cercanas en su vida. Es decir, que nos influyen hasta el punto de terminar pareciéndonos a ellas, tanto en su forma de comportarse y actuar ante la vida como en sus valores y pensamientos.

La influencia de las personas que nos rodean

Amigas contentas
Las personas suelen parecerse a quienes están a su alrededor.

A priori, la idea puede sonar algo descabellada. Quizás estás pensando “no me parezco en lo más mínimo a mi hermano” o “mi pareja y yo somos muy distintos” y no digo que seas una copia exacta de ellos. Claro que no. Sin embargo, es probable que si profundizas en sus rasgos de personalidad, hábitos saludables o no saludables, maneras de expresarse o incluso de vestirse, termines encontrando un buen abanico de similitudes en las que quizás no habías reparado hasta ahora.

La frase del pensador y autor estadounidense Jim Rohn plantea que los seres humanos tendemos a asemejarnos a las personas que están a nuestro alrededor. Refiere que si escribes una lista de tus gustos, intereses, pasatiempos, costumbres, conocimientos o habilidades, notarás que eres el reflejo de las personas con las que más tiempo compartes.

A su vez, tú también tienes impacto en la vida de tu entorno. Hay algo tuyo en cada una de las personas que te rodean, ya sea tu temperamento, tus preferencias musicales o tu forma de enfrentar los problemas.

El psicólogo David McClelland, conocido por su teoría de la necesidad de la motivación, ha descubierto a partir de investigaciones exhaustivas que el 95 % de nuestros éxitos y fracasos están relacionados con las personas más próximas. Por ejemplo, es más probable que hagas actividad física si tus familiares realizan ejercicio con frecuencia o que bebas alcohol si tu círculo de amigos lo hace. Suena lógico, ¿cierto?

Grupos de pertenencia

El fenómeno se repite: personas se mimetizan al iniciar una relación de pareja o grupos de jóvenes tienden a vestirse con un estilo de ropa muy similar. Es que los grupos de pertenencia son fundamentales para la formación de la identidad personal. Todos necesitamos sentir que pertenecemos a una comunidad o agrupación. De esta manera, nos sentimos cómodos y aceptados.

Así, la gente suele identificarse y sentirse cuidada por los grupos (formales o informales) a los que pertenece a partir de un sentimiento de solidaridad por quienes son parecidos. Al mismo tiempo, muchas veces consideramos que debemos ser y dejar de ser de tal o cual manera para pertenecer a un grupo. Entonces, adoptamos aspectos o cualidades de los miembros de esa agrupación con el objetivo final de integrarnos.

Lo que el resto hace, piensa, rechaza o celebra influye consciente o inconscientemente en nuestras vidas. A esta altura del artículo, el refrán “dime con quién andas y te diré quién eres” va cobrando sentido. Este dicho sugiere que se puede conocer a una persona a partir de las compañías que frecuenta. El nivel de bienestar en términos generales se ve afectado positiva o negativamente por nuestros amigos, familiares y compañeros de estudio o trabajo.

Las personas somos como esponjas. Absorbemos la energía que ronda a nuestro alrededor. Si nuestro entorno está la mayor parte del tiempo de buen humor, disfrutando y enfocándose en las cosas placenteras de la vida, será más sencillo para nosotros sentirnos felices. Lo mismo sucedería a la inversa: rodeados de gente malhumorada y miserable, nos resultará complejo mantener la sonrisa.

¿Con quiénes te vinculas?

Amigos hablando
Con independencia de si el contacto es físico o virtual, las personas que más influencia tengan sobre nosotros serán aquellas con las que compartamos más tiempo significativo.

Considerando este asunto, sería aconsejable que seamos más cuidadosos a la hora de escoger a las personas con quiénes queremos vincularnos. No se trata de distanciarse por completo de todo aquel que no idolatramos ni de volverse un ermitaño, sino de ser conscientes de las relaciones que construimos y sostenemos a lo largo del tiempo. Recuerda que te nutres de ellas.

Pregúntate si te apoyan o te limitan, si te sientes libre estando en su compañía o tiendes a reprimir tus emociones y pensamientos. Si sienten orgullo o vergüenza de ti.

Analiza tu círculo más íntimo y evalúa si tenerles cerca facilita que cumplas tus objetivos. Puedes elegir intencionalmente rodearte de gente que te inspire a ser mejor persona. ¿A quiénes quieres conservar y a quiénes ya no? ¿Qué vínculos quieres alimentar y cultivar? ¿Con qué tipo de personas te gustaría establecer lazos de ahora en más?

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