Diferencias entre lealtad y fidelidad

Diferencias entre lealtad y fidelidad

Las diferencias entre lealtad y fidelidad no suelen conocerse muy a fondo, ya que ambos términos se usan de forma indistinta en el lenguaje coloquial. Por ejemplo, si alguien se mantiene firme en su convicción de que nunca engañaría a su pareja con otra persona, podría decir de sí misma que es muy fiel o muy leal.

No obstante, la definición concreta de cada uno de estos términos implica matices y diferencias fundamentales que es necesario conocer. No solo por hablar con propiedad, sino por ajustar los propios valores a lo que se desea ser. Por eso, ¿eres leal o fiel? Vamos a profundizar en este aspecto.

Diferenciación de conceptos

El primer paso para conocer las diferencias entre lealtad y fidelidad es conocer la definición de ambas palabras. Aunque tienen ciertos puntos en común, lo cierto es que sus divergencias son dignas de tener en cuenta. A continuación tienes los dos términos por separado.

Lealtad

La lealtad se define como el cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor. La etimología de la palabra proviene del latín, donde sus raíces son lex, “ley”, y -alis, “relativo a”.

Por tanto, se puede decir que la lealtad se refiere al apoyo incondicional a una persona, grupo, país, etcétera, así como el cumplimiento de los acuerdos que se hayan establecido con ellos. Esto, además, se mantiene a lo largo del tiempo y las situaciones, es decir, que la persona leal sigue siéndolo en momentos de dificultad.

Fidelidad

La fidelidad, por el contrario, se refiere a la firmeza y la constancia en los afectos, ideas y obligaciones de los compromisos que se adquieren voluntariamente. Suele utilizarse en el ámbito de las relaciones de pareja.

Por ejemplo, existe la opción de tener una relación monógama y con exclusividad sexual. Si ambas personas se comprometen a seguir esta modalidad de pareja, serán fieles siempre y cuando no rompan con ello.

Diferencias entre lealtad y fidelidad

Como has podido comprobar en las líneas anteriores, lealtad y fidelidad no son lo mismo. Aun así, vamos a profundizar un poco más en los detalles que las separan para que tengas una visión más concreta de cada una de ellas.

1. Promesas versus acuerdos

La fidelidad se basa en promesas. Siguiendo el ejemplo de más arriba, una pareja puede prometerse exclusividad y monogamia y serían fieles si lo mantienen. Sin embargo, las promesas se pueden romper o modificar, pues se tiene en cuenta la naturaleza cambiante de la vida.

Por el contrario, la lealtad se basa en acuerdos que fluyen desde uno mismo hasta los demás. Es decir, alguien leal a sus ideales tendrá como tarea mantener sus actos coherentes con su moral.

2. Consentimiento versus obligación

Este factor es muy importante a la hora de comprender las diferencias entre lealtad y fidelidad. La naturaleza contractual de la fidelidad lleva consigo la obligación de cumplir las promesas que se han hecho y solo se pueden romper si se anula de mutuo acuerdo.

La lealtad, por otro lado, implica que el sujeto asume conscientemente una serie de valores y códigos que cumple bajo su propio criterio. Por ejemplo, un médico sería leal a la convicción de sanar a todos aquellos que enfermen y fiel al código deontológico.

3. Confianza versus respeto

Puesto que la fidelidad se ejerce sobre la base de una promesa, la confianza es esencial para que funcione. De nada sirve prometer algo si la otra persona no confía en que se vaya a cumplir.

Por el otro lado, la lealtad es unidireccional y fluye desde la persona hasta su objeto. Es decir, una persona que es leal a sus amistades, ejerce un respeto hacia ellas en la medida en que mantenga sus actos en concordancia con sus valores sobre la amistad.

4. Causa versus individuo

El objeto de la lealtad y la fidelidad también son diferentes, como habrás podido intuir hasta ahora. Por un lado, la lealtad suele ir asociada a una causa: si nos enfadamos con nuestra pareja y justo se le muere un familiar, no le negamos nuestro apoyo. La causa, en este caso, es el apoyo emocional a los seres queridos.

En el caso de la fidelidad, al tratarse de una promesa, se liga el concepto a lo individual. Se crea un acuerdo o se hace una promesa a alguien, ya sea uno mismo o a otra persona. Ser fiel consistirá en no romper ese acuerdo para no hacer daño al individuo concreto que recibe la promesa.

 

Como ves, se puede ser leal y fiel, o uno de ellos y no el otro. No obstante, los filósofos aún están discutiendo cuáles son los límites que separan ambos términos, pues aplicarlos a la realidad compleja y cambiante que nos rodea siempre implica excepciones.

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