Delirios de referencia: ¿en qué consisten?

Delirios de referencia: ¿en qué consisten?

Los trastornos psicóticos son alteraciones que modifican cómo percibimos la realidad objetiva. Cuando se habla de psicosis, suele pensarse en la esquizofrenia, pero hay muchas más alteraciones dentro de esta clasificación. En este sentido, los delirios de referencia son uno de los síntomas más comunes en los cuadros psicóticos.

Si bien suelen considerarse un signo de esquizofrenia, no es este el único contexto clínico en el que pueden aparecer. En este artículo, explicaremos más a fondo las características de estos delirios, sus posibles causas y tratamiento.

¿Qué son los delirios de referencia?

Todas las personas manejamos diferentes sistemas de creencias que actúan como un filtro que procesa la realidad. Es como si viéramos el mundo a través de la lente de una cámara para hacernos una idea de cómo funciona. Nuestro sistema de creencias no es del todo objetivo, hay factores como las distorsiones cognitivas que influyen en la percepción.

A pesar de ello, cómo procesamos la información sigue teniendo como base la realidad objetiva. Ahora bien, cuando hablamos de delirios, nos referimos a una serie de creencias que alteran la percepción de forma patológica. Los delirios no se basan en la realidad, por lo tanto, no son compartidos dentro de la cultura del paciente y su grupo social. Por ejemplo, el delirio celotípico genera la percepción de que la pareja es infiel cuando no hay pruebas de ello.

En el caso de los delirios de referencia, el foco es la propia persona. El paciente cree que las situaciones externas, como el comportamiento de los demás, se relacionan con él de algún modo -de ahí que también se conozca con el nombre de delirio autorreferencial-. Podría pensar que las personas le envían mensajes “ocultos” a través del lenguaje corporal o incluso decir que un anuncio en la televisión fue hecho para decirle algo.

A menudo, el delirio referencial aparece como un síntoma de esquizofrenia u otros trastornos psicóticos. Pero, también puede ser parte de otras afecciones no psicóticas, pudiendo llegar a ser un cuadro clínico en sí mismo. En esa situación estamos ante un posible trastorno delirante, donde también podrían aparecer otros delirios.

Mujer preocupada con delirio referencial

Causas

Como ocurre con el resto de las alteraciones psicológicas, no hay una causa clara ni única para explicarlos. En cambio, se señalan diversos factores que podrían influir en la aparición y el mantenimiento del síntoma. Uno de estos es la disfunción en ciertas regiones del cerebro que modulan la autorreferencia.

Un estudio de Menom et al. (2011) señala que las estructuras de la línea media cortical, las regiones subcorticales, la amígdala y el cuerpo estriado participan en ello. El trabajo de los autores encontró que en los delirios de referencia hay una activación aumentada en dichas áreas encefálicas. Además, no hay diferenciación en la actividad cuando se recibe información que involucra a la persona e información contraria.

En otras palabras, el cerebro de estas personas tiene problemas para diferenciar cuándo algo se dirige a ellos y cuándo no. De allí proviene su tendencia a interpretar que ciertas conductas de otros o situaciones cotidianas se relacionan con ellos. Aun cuando hay evidencia a favor de lo contrario, ellos mantendrán su convicción como sucede con el resto de los delirios.

Ahora bien, no sabemos qué genera esa disfunción neurológica con precisión. Distintos estudios apuntan a que los familiares de pacientes que han padecido trastornos psicóticos son más propensos a desarrollarlos. Por lo tanto, podría hipotetizarse acerca de factores genéticos que se relacionan con los problemas neuropsicológicos.

Por otro lado, la exposición al estrés puede aumentar el riesgo de padecer síntomas psicóticos. Un trabajo de Turley et al. (2019) encontró que hay una correlación positiva entre el estrés y las experiencias psicóticas.

Mujer con estrés crónico

Intervención en los delirios de referencia

Con respecto a la intervención en los delirios de referencia, suele optarse por un abordaje multidimensional para obtener mejores resultados. Por una parte, se pueden recetar antipsicóticos que ayuden a reducir la frecuencia con que se activa del delirio.

Asimismo, la psicoterapia sirve para brindar al paciente la psicoeducación necesaria acerca de sus síntomas y cómo lo afectan. También, el psicólogo o el psicoterapeuta puede trabajar con el paciente la adherencia al tratamiento farmacológico y usar técnicas para manejar el delirio.

En este mismo sentido, es importante intervenir en el contexto social del paciente. Los familiares y las personas allegadas necesitan recibir información acerca de las dificultades que presenta. De igual modo, se les puede entrenar con distintas estrategias para lidiar con los episodios de la forma más sana posible.

Esta triple intervención mejora el pronóstico para las personas que padecen alteraciones psicóticas. Con el tiempo, es probable que sean capaces de integrarse de nuevo a sus actividades como el trabajo o los estudios. Además, el riesgo de padecer recaídas en los síntomas también se reduce.

Para finalizar, es importante resaltar que los delirios de referencia no son lo mismo que las ideas delirantes. Si bien pueden transformarse en un delirio, no lo son por sí mismas, ya que sí es posible modificarlas. A diferencia del delirio, donde la convicción se mantiene a pesar de que no haya pruebas.

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