David Callejo: «Es cierto que las redes sociales difunden bulos, pero también nos permiten desmentirlos en tiempo real»

David Callejo: «Es cierto que las redes sociales difunden bulos, pero también nos permiten desmentirlos en tiempo real»

Durante la pandemia ha crecido como la espuma, sobre todo en las redes sociales, el número de profesionales que se han animado a divulgar sobre salud. Uno de ellos es David Callejo, un médico anestesista que empezó en las redes sociales creando contenido para los estudiantes MIR. En la actualidad, sus vídeos, cortos, amenos y comprensibles tienen más casi 300 mil seguidores en su cuenta de Instagram.

Desde el día 12 de enero podemos disfrutar además de “Lo primero, la vida”, un libro en el que nos cuenta algunas de las historias reales que le han marcado como médico.

Acabas de publicar el libro “Lo primero, la vida”. Un título potente…

Lo elegimos por muchas razones. Primero, porque existe la creencia popular de que un buen médico te puede cambiar la vida, y es verdad, pero quería que se supiera que hay pacientes que también le cambian la vida de los médicos. En la medicina, en general, mucha gente piensa que todo es blanco o negro, y no es así, hay una escala de grises muy importante, muchísimas veces no tenemos claro el tratamiento, no sabemos lo que les pasa a algunos pacientes… Y por eso hemos escrito el libro, para contar historias de pacientes, y cómo estas historias han ido cambiando mi vida. Por eso, lo primero la vida, las vidas de esos médicos y pacientes, que se acaban entrelazando.

Ahora que se llevan tanto los libros divulgativos, has optamos por algo más personal, más biográfico. ¿Por qué?

Me apetecía contar mi historia a través de las historias de los pacientes, de distintas historias que me han ido pasando, tanto las más intensas y duras como las más divertidas. Con esto quería, sobre todo, trasladar el mensaje de que los médicos también somos humanos, intentar humanizar y normalizar la profesión todo lo más posible.

Dices que este libro te ha servido como terapia, ¿por qué?

Me ha servido para abrirme y me ha ayudado en muchas cosas. Al final muchos médicos intentamos llevar una pose más dura, nos ponemos una especie de coraza…, pero en realidad tenemos miedo, como todo el mundo, muchas veces. Precisamente mi mayor miedo era reconocer que tenía miedo.

"Es cierto que un buen médico te puede cambiar la vida, pero también hay pacientes que cambian la vida de los médicos"

¿Estáis los sanitarios necesitados de terapia?

Es que la salud mental es muy importante. Sin salud mental no hay salud, y la pandemia ha pasado por encima a muchos de mis compañeros porque todos estamos agotados. También como ciudadanos, porque los sanitarios también somos humanos y nos gusta quedar a comer con nuestros amigos, ver a nuestra familia… y además, tenemos todo el peso que supone esta pandemia en el hospital. Hay compañeros que están agotados y no podemos dejarlos solos.

¿Cómo lo has llevado tú en este aspecto?

Yo la verdad es que lo he llevado bien, no sé si por mi carácter o porque, fuera de todo eso, a nivel personal, me ha ido muy bien. Por ejemplo, mi mayor preocupación era que me madre estaba muy enferma, tenía una enfermedad hepática, y hace seis meses llegó un trasplante para ella y ahora estás estupenda, así que, en ese sentido, me puedo quejar poco. Yo intento ser siempre positivo.

Hemos pasado del reconocimiento y los aplausos… ¿Cómo crees que os percibe la gente ahora?

La pandemia ha hecho que estemos mucho más polarizados, que pasemos de los aplausos a los sanitarios a las ocho a las pintadas de ‘sanitarios asesinos’ que aparecieron en algunos centros de salud… pero creo, que en general, es España desde siempre la gente tiene una buena imagen de los sanitarios, aunque haya un pequeño porcentaje que haga más o menos ruido. Es cierto que no todo son aplausos como al principio de la pandemia, e incluso ha habido algún político que ha llegado a poner en duda cómo hacíamos nuestro trabajo, pero creo que en general nadie duda de la valía de los sanitarios y de que se han dejado la piel en esta pandemia. Yo me siento muy reconocido. Quizás falta más reconocimiento por parte de los gestores, que son los que tienen que velar porque haya unas condiciones de trabajo mejores, más dignas, y que la sanidad sea mejor. Una de las cosas más importantes ahora, por ejemplo, es que reforcemos la atención primaria, sobre todo si este virus va a seguir con nosotros. Si queremos convivir con el virus, tenemos que reforzarla para que la gente pueda seguir yendo a su médico de cabecera para otras cosas que no sean el virus.

"Sin salud mental no hay salud, y la pandemia ha pasado por encima a muchos de mis compañeros, todos estamos agotados"

Desde hace dos años la información y la divulgación sobre salud ha subido como la espuma. Como profesional de la medicina, ¿qué tiene de bueno y de malo que la gente tenga tanta información?

Yo creo que es bueno, porque no hay nada más poderoso que la información ni nada más peligroso que la desinformación. Se han demonizado mucho a las redes sociales porque son una máquina de difundir bulos. Y es cierto que difunden bulos, pero también nos permiten desmentirlos casi en tiempo real. De hecho, el tema de los bulos en medicina no es nuevo, hay bulos que llevan con nosotros décadas, que están en el imaginario colectivo, y que como se han desmentido, porque no había herramientas para hacerlo, ya es muy difícil debatirlos. Sin embargo, ahora, el incendio es mucho más rápido, pero también podemos apagarlo más rápido.

En general, ¿dirías que la gente está mejor o peor informada que hace dos años?

Yo creo que mejor, porque en España hay un nivel de divulgación altísimo como personas como Boticaria García, Lucía Mi Pediatra… divulgadores que, de manera altruista, están informando a la gente. Gracias a esto, ahora hay en los medios mucho más espacio para la divulgación de la salud, y eso ahora acaba calando. Hace dos años casi nadie sabía lo que era un PCR o antígeno, y mira ahora…

¿Por qué crees que cada vez hay más bulos sobre salud?

Yo creo que es porque la gente está agotada y porque hay mucha información contradictoria, se hacen muchas predicciones que no se cumplen… como que solo iban a ser 15 días, que estas navidades iban a ser normales, que con las vacunas esto se iba a acabar… Todo eso hace que la gente que sienta muy desconcertada, desesperada… y esto genera el caldo de cultivo perfecto para que recurramos al pensamiento mágico, y cualquier cosa a la que nos podamos aferrar, nos aferremos.

¿Cuál es el bulo más tremendo que has tenido que desmentir?

Bueno… de todo tipo, aunque el más tremendo últimamente es el de que los tests de antígenos caseros no funcionan porque dan positivo con zumo de naranja. Pero, claro, es que los tests de antígenos no están diseñados para que funcionen con zumo de naranja, el zumo altera el resultado porque no están diseñado para usarse así.

"En España la gente tiene una buena imagen de los sanitarios. Yo me siento muy reconocido"

Dicen que la medicina es muy vocacional, pero a ti lo que hizo ser médico fue una frase de tu padre…

Yo quería dedicarme a algo que tuviera que ver con la salud, pero no sabía muy bien qué. Un día mi padre, que es un hombre muy trabajador que nunca habla de sus deseos ni de sus anhelos, me dijo que le haría mucha ilusión tener un hijo médico, así que, por esa frase de mi padre, y por otros factores, como que algunos de mis amigos vivían al lado de la faculta de medicina y me venía muy bien para fiestas y esas cosas, acabé cogiendo medicina. A día de hoy, pienso que tengo el mejor trabajo del mundo, aunque seguro que estaría contento también con otra cosa, porque creo que, cuando nos hacen elegir carreras, muchos aún no estamos preparados.

En el libro dices que la de anestesista es una profesión muy poco agradecida, que nadie se acuerda de ti a no ser que vayan mal las cosas… Si volvieras a estudiar medicina, ¿volverías a ser anestesista?

Yo creo que sí. Tuve momentos de duda, pero lo que me gusta mucho de la anestesia es que tiene una visión supercompleta y global del paciente… y los picos de adrenalina que produce. En el libro he querido también explicar en qué consiste el trabajo del anestesista, que no es solo dormir a alguien y ya está, porque mucha gente piensa que no somos ni médicos. Tenemos trabajo en quirófanos, en las unidades de críticos -en las que somos reanimadores-. De hecho, en la pandemia, la mayoría de las camas de críticos que salieron las llevaron los anestesistas, no los médicos de medicina intensiva porque las plantillas de anestesistas son más numerosas. Ahora mismo la anestesia es una de las especialidades más demandadas y que más gente quiere hacer.

Y tu vena comunicativa, ¿de dónde te viene?

Pues no lo sé, pero siempre me ha gustado hablar, nunca me ha costado hablar en público, me gusta divulgar… Yo empecé con Instagram porque daba clases en una academia a médicos que se estaban preparando el MIR y los alumnos me pidieron que me hiciera una cuenta en Instagram. Yo no tenía cuenta en ninguna red social, así que les hice caso. Al principio eran vídeos más técnicos, pensados para sanitarios, pero luego llegó la pandemia y llegó a la cuenta mucha gente que no era profesional sanitario y tuve que adaptar un poco el lenguaje a todos los públicos y a hablar de temas muy generales, porque quiero que lo entienda todo el mundo.

"Si queremos convivir con el virus, tenemos que reforzar la atención primaria"

Después de dos años de pandemia, ¿sigue siendo la vida lo primero, la vida?

Bueno, es que ahora estamos en una situación de pandemia en la que tenemos que aprender a convivir con el virus, una fase en la que no tienen sentido los encierros. Hay que seguir viviendo, que es lo más importante, pero hacerlo de una manera un poco distinta, con menos restricciones, menos cuarentenas… pero aprendiendo a cuidarnos un poco más, a tener una mayor responsabilidad individual.

¿Te ves escribiendo otro libro?

Mi trabajo principal es el hospital, pero lo cierto es que el hospital es una fuente inagotable de anécdotas y de historias, así que, cuando veamos que tenemos más historias que contar, seguro que nos animamos.

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