Cómo se hace la maniobra de Heimlich: los pasos que pueden salvar la vida en caso de atragantamiento

Cómo se hace la maniobra de Heimlich: los pasos que pueden salvar la vida en caso de atragantamiento

Este martes se ha conocido que la hermana de Rodrigo Rato ha fallecido a los 80 años de edad en un restaurante madrileño después de atragantarse con un trozo de comida.

Los atragantamientos con comida son relativamente comunes, y aunque en la mayoría de los casos se solucionan sin grandes percances por sí solos, en ciertos casos pueden llegar a ser letales. Por ello, es fundamental saber realizar la conocida como maniobra de Heimlich, un método eficaz para evitar las consecuencias más trágicas.

Cómo hacer la maniobra

Más concretamente, estos son los cuatro pasos que hay que realizar cuando una persona adulta sufre un atragantamiento:

  • La persona que realiza la maniobra debe abrazar por detrás a la persona afectada por un atragantamiento.
  • Se deben colocar las manos en el centro del pecho y bajo el esternón.
  • Poner el puño hacia dentro, tal como se ve en la imagen, para así poder hacer más fuerza y de forma más precisa.
  • En esta posición, ya solamente es necesario hacer compresiones secas hacia dentro y hacia arriba.

El año pasado, con motivo de las fiestas navideñas, la Policía Nacional compartió una ilustración a través de Twitter en la que se explica de manera visual cómo debe llevarse a cabo esta operación:

La maniobra en niños

Hay que destacar que esta maniobra se realiza de una manera diferente en los niños. A este respecto, la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas explica cómo debe hacerse:

  • Si el niño tose, hay que dejarle toser, animándole a que siga haciéndolo. Probablemente, el niño se encontrará bien tras un ataque de tos.
  • ​No se le debe golpear en la espalda ni intentar sacarle el cuerpo extraño de la boca a ciegas. Darle agua o miga de pan no lo solucionará porque la obstrucción está en la vía aérea.
  • No deje al niño sólo e intente estar tranquilo hasta que termine el episodio.
  • Si la tos es débil o tiene mucha dificultad para respirar hay que actuar. Lo primero es pedir ayuda llamando al 112.
  • Si el niño está consciente y es menor de un año, hay que mirar la boca: si vemos el objeto se puede sacar con mucho cuidado de no empujarlo hacia dentro y si no lo vemos hay que dar la vuelta al niño y colocarlo sobre las piernas con la cabeza algo más baja que el cuerpo. A continuación, se le propinan cinco golpes secos en la parte alta de la espalda, entre los omóplatos. Después se le da la vuelta y se comprueba si respira, y se mira la boca de nuevo. Si aún no se ve nada y el niño no respira, se le comprime el centro del pecho con los dedos de la mano, justo bajo la línea imaginaria que une ambos pezones.
  • Si el niño está consciente y es mayor de un año, se le dan cinco golpes en la parte alta de la espalda y se le practican cinco compresiones en la boca del estómago. Después, se realiza la maniobra de Heimlich como a los adultos.

Los frutos secos, causa frecuente

La maniobra de Heimlich se denomina así por el doctor estadounidense Henry Heimlich, que fue la primera persona en describirla en 1974. Se trata de un procedimiento de primeros auxilios que persigue desobstruir el conducto respiratorio, normalmente porque está bloqueado por un trozo de alimento o por cualquier otro objeto. Es una técnica efectiva para salvar vidas en caso de atragantamiento.

Los atragantamientos son especialmente comunes en ciertas demografías como son los niños y las personas mayores. Además, hay ciertos alimentos que pueden provocarlos con mayor facilidad que otros: aquí destacan particularmente los frutos secos, que en fechas navideñas frecuentemente se encuentran en la forma de los tradicionales dulces navideños.

En el caso de los niños, la inmadurez de los mecanismos de la deglución y el desarrollo insuficiente de la dentición son factores a tener en cuenta, pero todos somos susceptibles de atragantarnos en un momento dado, de sufrir un ‘mal trago’ y que algún alimento se nos vaya ‘por el otro lado’.

Por su parte, las personas de la tercera edad que tienden a tener disfagia en más de un 40%; quienes padecen alguna discapacidad intelectual, por los problemas neurológicos que afectan al sistema neuromotor de la deglución, y otros individuos que sufran enfermedades tales como el alzhéimer, párkinson o alguna parálisis cerebral también son más susceptibles de sufrir algún atragantamiento.

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