Cómo enseñar a un cachorro a habituarse a ruidos fuertes como los de los petardos

Cómo enseñar a un cachorro a habituarse a ruidos fuertes como los de los petardos

En las celebraciones navideñas, sobre todo la de Año Nuevo, pero también otros eventos habituales en nuestro país como las hogueras de San Juan o las fiestas patronales de cualquier ciudad y pueblo es casi generalizado el uso de petardos y fuegos artificiales. Algo que por desgracia para muchos perros se convierte en un infierno por el malestar y miedo que les provoca el sonido que estos generan.

¿Por qué ocurre esto? Los perros tienen una capacidad auditiva muy superior a la de los humanos. Son capaces de percibir sonidos a 40.000 hertzios mientras que las personas solo llegan a 20.000. Sus oídos son tan potentes que oyen frecuencias imperceptibles para nosotros como el zumbido de una bombilla o el latido de un bebé dentro de la tripa de su madre y, por extensión, sienten de una manera más intensa los ruidos que sí perciben las personas.

Por lo tanto, el perro recibe el ruido de un cohete, un petardo o de los fuegos artificiales de una manera muy intensa y no solo eso, el animal tampoco entiende que se trata del sonido de una celebración. Para él es algo repentino e inesperado por lo que su instinto de supervivencia se manifiesta y le hace huir o esconderse para protegerse.

En los casos más graves, además, el perro puede manifestar otros síntomas como ladrar en exceso, agitación y temblores, intentar escapar (lo que puede convertirse en un serio problema si nos encontramos fuera de casa y el perro lo consigue), jadear y deambular sin parar, no separarse de los propietarios, falta de apetito, vómitos, salivación excesiva o diarreas.

¿Cómo se puede prevenir este miedo o fobia a ruidos y petardos en cachorros? Lo ideal es trabajar con ellos este posible problema durante el periodo de socialización, que va desde aproximadamente la tercera semana de vida a la semana doce. Lo fundamental es evitar que el cachorro asocie estos ruidos con experiencias negativas y acostumbrarle de forma gradual a ellos.

Uno de los métodos más habituales para que se habitúe a estos ruidos es usar grabaciones de ruidos o fuegos artificiales (muy fáciles de conseguir en internet y canales como YouTube) y utilizar, al mismo tiempo, premios comestibles o juegos.

Cuando el perro esté distraído es momento de reproducir los sonidos a muy baja intensidad. Si el cachorro se muestra tranquilo y no manifiesta temor podemos subir progresivamente la intensidad del sonido durante los siguientes días.

¿Y en el caso del perro adulto?

Si el perro ya es adulto y manifiesta este miedo también es posible ayudarle a regularlo o minimizarlo. Estos son algunos consejos:

– Si nos encontramos en una fecha en la que sabemos con seguridad que se van a hacer explotar petardos, como por ejemplo el 31 de diciembre, conviene estar prevenidos. Salir a pasear con el perro en las horas más tranquilas del día y siempre con correa para evitar que salga corriendo. Es probable que debido al ruido el perro eche a correr y si no está sujeto corra el riesgo de perderse o sufrir algún accidente. Una buena opción es utilizar una correa larga para ofrecerle libertad de movimiento a la vez que nos aporta seguridad.

No dejar al perro solo en casa y tratar de que esté en una habitación lo más alejada posible del ruido. Transmitirle seguridad y si pide contacto, dárselo a través de caricias. Nunca mostrar enfado, ni regañarle ni mucho menos castigarle para no empeorar la situación. Ante todo paciencia.

– Los días previos podemos crear una ‘zona segura’. Un rincón de la casa donde el perro se sienta especialmente a gusto con sus juguetes para refugiarse. Puede ser, por ejemplo, un transportín abierto o una caja grande a modo de refugio.

– El cuidador debe mantenerse tranquilo para demostrarle al perro que todo va bien, que es una situación normal y que no hay motivo para preocuparse.

Amortiguar el sonido de los petardos y los fuegos artificiales cerrando puertas y ventanas y bajando persianas o echando las cortinas para que tampoco le pongan nervioso los destellos.

– Otra buena opción es la de encender la tele y la radio o poner música para esconder el sonido de los petardos. Incluso el sonido de la lavadora y del lavavajillas pueden ayudar. En Youtube se pueden encontrar diversos vídeos de sonidos apacibles y música especialmente pensada para los perros. Incluso hay quien ha compuesto música especial para calmar a los perros.

– También es posible distraerle con olores o snacks especiales. Usar juguetes como el kong relleno de comida, snacks masticables, un hueso o alfombras de olfato le mantendrá entretenido (estará más centrado en el sentido del gusto y del olfato que en el auditivo) y le proporcionarán un efecto relajante. Es importante dárselos antes de que el perro pueda alterarse con los ruidos para que esté concentrado en lo agradable.

– En el mercado existen algunos productos que pueden resultar útiles. Es el caso de adaptil, creado a partir de una feromona natural que ayuda a disminuir el estrés del perro. Los expertos aconsejan comenzar a usarlo al menos una semana antes de la llegada de la pirotecnia.

También está la ropa ‘calmante’ o camisetas tranquilizadoras, que utilizan los beneficios de técnicas como la terapia por presión en el torso del can, que hace que se liberen hormonas calmantes como las endorfinas y oxitocinas.

¿Se puede tratar con terapia la ansiedad del perro a los sonidos fuertes?

Todos los remedios anteriores son soluciones temporales para abordar el problema en un momento concreto pero, ¿se puede habituar al perro al ruido de los petardos? Es posible poner en práctica la misma técnica recomendada para los cachorros. Utilizando sonidos de fuegos artificiales o petardos obtenidos en internet o una grabación propia, iniciaremos el proceso poniendo el audio muy bajo para ir aumentándolo poco a poco. Solo cuando el perro consiga mantenerse calmado se puede ir aumentando el volumen.

De este modo, se puede desensibilizar progresivamente al perro del ruido de los petardos. Sin embargo, un método como este requiere tiempo y debe realizarse de forma progresiva con vistas a que el perro esté preparado para no traumatizarse con los ruidos fuertes cuando estos vuelvan a producirse.

En el caso de que el perro siga manifestando mucha ansiedad, se recomienda pedir consejo al veterinario y/o etólogo para iniciar alguna terapia o programa de habituación a los ruidos.

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