Cáncer de mama: cómo tratar el cansancio provocado por la radioterapia

Cáncer de mama: cómo tratar el cansancio provocado por la radioterapia

La radioterapia es un tratamiento habitual del cáncer de mama. Usualmente se usa después de la cirugía y de la quimioterapia con el objetivo de minimizar las probabilidades de que el cáncer reaparezca. Se trata de un tratamiento muy eficaz y seguro, pero, como cualquier otro tratamiento, no está exento de efectos secundarios. Entre los más comunes: molestias en la piel, hinchazón, linfedema o la fatiga y cansancio extremos, que pueden interceder en la vida diaria de las pacientes. Veamos por qué se produce y qué podemos hacer para paliar el agotamiento provocado por la radioterapia.

¿Por qué se produce el cansancio?

La radiación puede provocar cansancio. Al fin y al cabo, este tratamiento puede dañar células sanas y obligar a nuestro organismo a hacer un esfuerzo extra para repararlas. La fatiga a causa de la radiación es, además, uno de los efectos secundarios más tempranos, suele notarse al someterse a las primeras sesiones y persistir varias semanas después, hasta el punto de impedir o dificultar mucho las tareas diarias.

Sin embargo, la radioterapia no suele ser la única causa del cansancio extremo durante el tratamiento contra el cáncer. También influye la quimioterapia, la terapia hormonal, la falta de actividad física, la ansiedad y la angustia que provoca la enfermedad, el insomnio…

Cómo paliar la fatiga

Aunque es probable que la fatigue no desaparezca del todo hasta después de terminar el tratamiento, mientras tanto, se pueden hacer muchas cosas que pueden ayudar a paliar la fatiga.

Descansar. Aunque desde SEOR (Sociedad Española de Oncología Radioterápica), recomiendan e intentar realizar sus actividades diarias con normalidad, esto no significa que no podamos descansar siempre que lo necesitemos, adaptemos nuestro ritmo de vida a nuestras circunstancias actuales y pidamos ayuda si hace falta. Descansar siempre que lo necesitemos y no sobrecargarnos con actividades es vital para no sentirnos más cansados de lo normal. Dormir bien también es muy importante.

Hacer ejercicio. Puede parecer una contradicción, pero no lo es. Y es que, mantenernos activos ayuda a paliar la fatiga. El ejercicio moderado (ir en bicicleta, andar, pilates, etc.) ayuda a prevenir el cansancio y a mantener la masa muscular. No hacer nada de ejercicio, por el contrario, nos hará perder masa muscular, lo que favorecerá que nos cansemos antes. Puedes consultar con tu médico para que te recomiende cuál puede ser el más adecuado para ti en función de tu edad, condición física, estado de salud, etc. Además, la actividad física, sobre todo al aire libre, mejora el estado de ánimo y reduce el estrés, que además contribuye a que estemos más cansados. El único ejercicio que puede estar contraindicado es la natación, pues el cloro de la piscina puede provocar más irritaciones en una piel ya irritada debido a la radioterapia.

Alimentarse bien. Una alimentación sana, completa y equilibrada es la mejor manera de asegurarnos de no tener ninguna deficiencia nutricional, déficits que pueden hacer que nos sintamos más cansados, como la falta de hierro o de algunas vitaminas.

Manejar el estrés y la ansiedad. La ansiedad y la angustia que suelen ser asociados a los tratamientos oncológicos provocan cansancio y fatiga, tanto física como emocional. Si te es difícil manejar el estrés y la ansiedad, lo ideal es acudir a ayuda psicológica profesional.

Practica yoga, meditación o acupuntura. Existen estudios, como este que se publica en cancer.net, que aseguran que practicar estas terapias -siempre como complemento a los tratamientos habituales- puede ayudan a combatir la fatiga provocada por la radioterapia, a mantener la mente en calma y a mejorar el bienestar emocional.

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