Aurora Jurado: “Lo que ocurra los primeros años de vida es crítico para la formación de nuestra microbiota”

Aurora Jurado: “Lo que ocurra los primeros años de vida es crítico para la formación de nuestra microbiota”

Cada vez existen más evidencias y estudios sobre cómo el estado de la microbiota y, sobre todo, las alteraciones de esta (disbiosis) influyen sobre nuestra salud. También de los hábitos que favorecen que nuestra microbiota esté sana, como la alimentación, estar en contacto con la naturaleza e incluso la actividad física, como señala un estudio llevado a cabo la Universidad de Granada.

Todo esto es aún más importante si se lleva a cabo durante la infancia, etapa especialmente sensible tanto para la formación de la microbiota como para la adquisición de hábitos saludables. Precisamente en esta etapa de la vida han puesto el foco la Copa COVAP y Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, entidades que han querido poner de relieve la importancia de una alimentación saludable y del deporte en la infancia para evitar desequilibrios que favorezcan la aparición de enfermedades autoinmunes o alergias. La Dra. Aurora Jurado, jefa de la Unidad de Inmunología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, nos da algunas claves para entender la importancia del cuidado de la microbiota a edades tempranas.

Cada vez conocemos más cosas de la microbiota y de cómo influye en nuestra salud. ¿Por qué son tan importantes los primeros años de vida para que esta microbiota se forme correctamente?

Porque los primeros años de vida es la época crítica en la que se constituye la microbiota, entre los dos y los cuatro de vida, fundamentalmente en los dos primeros. Pasado este periodo, y sobre todo después de la adolescencia, la microbiota es mucho más estable y es más difícil establecer modificaciones. Lo que ocurra en nuestros primeros de vida es crítico para la formación de nuestra microbiota.

“Hay que concienciar y favorecer más la lactancia materna. Es básica para una buena formación de la microbiota”

¿Cómo tienen que ser esos primeros años de vida para que la microbiota se desarrolle correctamente? ¿Qué la favorece y qué la perjudica?

Hay hábitos que se asocian con la formación de una buena microbiota. El modo de parto se piensa que influye, es mejor que sea natural a cesárea. Lo que sí se sabe que la lactancia materna influye mucho en la formación de una microbiota sana y beneficiosa. También la dieta, que debe ser rica en fibra, en frutas y verduras, aunque es complicado conseguirlo antes de los dos años. Y el entorno, pues se sabe que vivir en entornos más naturales, rurales, convivir con mascotas o con muchas personas, ya sea en casa como en el colegio, tienen un efecto beneficioso para la microbiota, pues favorecen el intercambio de microbios.

De manera negativa influye el uso indiscriminado de antibióticos los primeros años de vida, porque los antibióticos no son selectivos y no solo matan a microoganismos patógenos, sino también a los beneficiosos. Y todo lo contrario a lo anterior: una alimentación pobre en fibra, frutas y verduras, vivir en ciudades, convivir con menos personas…

¿Qué pasa si durante los primeros años de vida no se forma la microbiota correctamente, si existe disbiosis?

El conocimiento de cómo influye la microbiota en determinadas enfermedades está despegando, pero es cierto que se está relacionando con múltiples enfermedades de diferentes sistemas, desde neurológicas, hasta autoinmunes, metabólicas, alergias… Hay que seguir investigando, pero hay muchos estudios observaciones y metaanálisis que apuntan a una evidencia científica al respecto.

¿Se puede corregir de alguna manera si no se forma bien durante la infancia o la tendremos siempre alterada?

Aún se está investigando al respecto, pero sí se sabe que se pueden introducir cambios que puedan modificarla. Además de con el estilo de vida, con el uso de probióticos y de prebióticos. Hay alimentos que se comportan como prebióticos y favorecen una microbiota beneficiosa, como las verduras y frutas, que aportan fibra y antioxidantes, entre otros elementos beneficiosos. Siempre ponemos como ejemplo la dieta mediterránea, pero es que es la dieta que, por su contenido en frutas, verduras, legumbres… es muy beneficiosa para la microbiota. Además, hay otro tipo de terapias más intervencionistas que pueden llegar incluso al trasplante fecal.

Después de todo lo que sabemos sobre la microbiota, ¿cómo podemos concienciar de su importancia, son conscientes los responsables públicos de sanidad, educación de su importancia?

Solo hay que pensar la variedad de genes y células que hay en nuestro cuerpo para valorar su importancia. En cuanto a variedad, observamos que tenemos más células correspondientes a microbios que a nuestro propio organismo, con una proporción de a relación es 1,3 frente a 1. Y en cuanto a los genes, tenemos 100 veces más genes correspondientes a microrganismos de nuestra microbiota que a nuestro propio organismo… Y todo eso tiene un sentido, los microbios no están ahí por casualidad, sino porque tienen una función, y esa función es lo que se está vislumbrando en los últimos años.

“En cuanto a variedad, tenemos más células correspondientes a microbios que a nuestro propio organismo, y 100 veces más genes. Y no están ahí por casualidad, tienen funciones que estamos vislumbrando”

Y en cuanto a las intervenciones, yo las dirigiría a los primeros años de vida, a la crianza, y pondría mucho énfasis en el tema de la lactancia materna. Es cierto que la lactancia ha ido ganando enteros en los últimos años y se está promocionando mucho, pero aún existe cierta resistencia, hay que concienciar más, favorecerla más, porque la lactancia materna es básica para una buena formación de la microbiota, y es algo fácil y barato. Y también habría que poner énfasis en el uso adecuado de los antibióticos. Son dos cosas básicas y baratas, cambios que no cuestan mucho y que serían muy beneficiosos para la microbiota.

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