7 fantasías eróticas fáciles de imaginar y de cumplir (si no tienes ninguna)

7 fantasías eróticas fáciles de imaginar y de cumplir (si no tienes ninguna)

A día de hoy me sigo sorprendiendo cuando pregunto a mis amigas que cuáles son sus fantasías, las hay que me dicen que no tienen ninguna.

¿Cómo no vas a tener ninguna? Te estás perdiendo la mitad de la diversión que es montarte la película en tu cerebro.

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WOMANIZER

(¿Cómo que aún no me sigues en Instagram? Pues venga…)

Y es que las fantasías son una manera sanísima de vivir tu sexualidad. Además ni hace falta que sean algo que cumplas, basta con que alimentes tu imaginario erótico

Entre sus beneficios está que te sirven para expresar tus deseos sexuales (y por tanto conocerte más en profundidad).

Al imaginar algo que te estimula, se aumenta tu excitación sexual individual -y también en pareja si haces partícipe a otra persona-.

Y, por último, son una forma estupenda de tener diversidad y evadirte de tu vida (que tire la primera piedra quien nunca se haya imaginado a una celebridad entre sus piernas).

Entonces hoy quería escribir pensando en esas amigas, y compartirles además algunas fantasías muy comunes -por lo que me han contestado mis seguidores de Instagram-, para que ahora sí tengan una lista:

  • Sexo con una tercera persona implicada: se puede empezar con la fantasía de darse unos besos o acariciarse por encima de la ropa. Al ser la monogamia el régimen relacional más popular, que haya alguien más en la ecuación hace que sea interesante por la novedad.
  • Hacerlo en el trabajo con un compañero o compañera: trabajamos 8 horas al día, ¿cómo no vamos a fantasear con que pase algo en la oficina? Si decides ponerlo en práctica, dicen que los baños del almacén son los menos frecuentados…
  • Grabarse en vídeo: cuando te acostumbras a ver tu cuerpo desde el mismo ángulo, es el momento de cambiarlo. Eso sí, luego bórralo que la nube es muy traicionera. Y de paso, léete este artículo con algunos consejos para que a experiencia sea de cine (tenía que hacer el chiste).
  • Hacerlo con una persona de ideología contraria a la propia: ¿que por qué resulta esto excitante? Ni idea, pero en las respuestas encontré desde «me encantaría montármelo con un facha» a «les pasa lo mismo, fantasean con perroflautas». Igual en política no vamos a ponernos de acuerdo, pero si esas chispas saltan a la cama, suena a que puede ser intenso.
  • En un spa: la excusa de un plan relajante e íntimo pone a tono a cualquiera cuando ves a la otra persona medio desnuda. Algo tiene la sauna que te hace querer sudar (todavía) más. Y el morbo de que puedan descubrirte solo hace que la experiencia resulte aún más sexy.
  • Con tu crush del gimnasio: tener a una persona que te encanta físicamente es el primer requisito cuando empiezas a acudir con asiduidad al gimnasio (y una buena razón para no perder el ritmo de asistencia). Que físicamente te atraiga sin haber pronunciado una sola palabra demuestra que es ‘Fantasy material’, perfecto para montarte la ficción mental de que algo pasa en las duchas.
  • Shibari: el arte erótico japonés de las cuerdas es una fantasía recurrente tanto para dejarse atar como para inmovilizar a tu pareja. Puedes imaginarte que le tienes a tu total disposición o que eres tú quien queda a su voluntad.

Si mientras las leías, no has fantaseado con ninguna de ellas, es el momento de que pienses la tuya…

Mara Mariño

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