7 curiosidades sobre los dientes de los niños

7 curiosidades sobre los dientes de los niños

Los dientes de los niños encierran curiosidades y mitos. Para muchos padres es un desafío entender por qué existen los elementos llamados “de leche” y qué se debe hacer para cuidarlos.

A veces se considera que no es necesario darles importancia a estas estructuras de la infancia, pero eso es un error. Los dientes de los niños requieren atención constante para evitar problemas en el futuro.

También es importante distinguir entre mitos y cuestiones curiosas. Los primeros son peligrosos, puesto que los padres pueden guiarse por ellos y cometer errores en el intento de proteger la salud bucodental de sus hijos.

Así que sigue leyendo y descubre estas 7 curiosidades sobre los dientes de los niños que, quizás, no conocías.

1. Los dientes de leche son menos que los permanentes

No todos saben esto o no se han percatado de la diferencia. Pero una de las curiosidades sobre los dientes de los niños es que, al completar la dentición de leche, hay 20 piezas. Mientras tanto, los adultos tenemos entre 28 y 32 elementos dentarios.

Esta diferencia de 4 en la dentición adulta o permanente tiene que ver con la aparición de las muelas de juicio o cordales. Si aparecen las 4, entonces se completan los 32.

Esto quiere decir que, una vez que se complete el recambio dental, habrán aparecido dientes que no sustituyen a ninguno de leche. ¿Cuál es la explicación? Pues tiene que ver con el tamaño de la mandíbula.

A medida que crecemos, el alargamiento de los huesos maxilares permite que haya más espacio. Entonces, para cumplir las funciones masticatorias con más precisión, aparecen nuevos dientes.

A los 6-7 años, los elementos dentarios que aparecen sin reemplazar a ninguno de leche son los primeros molares permanentes. Vienen a ocupar un espacio que estaba vacío.

Luego, cerca de los 12-13 años, aparecen los segundos molares permanentes. Al igual que los anteriores, no reemplazan a ningún elemento de leche.

Durante el recambio dental, los molares de leche que se caen son remplazados por los premolares. Estas piezas dentarias solo están presentes en la dentición adulta.

En la adolescencia tardía o en la adultez aparecerán las cordales. Pero esto no sucede siempre y hay adultos que carecen de ellas.

2. Los dientes de los niños son más blancos

Cuando aparecen los primeros elementos permanentes en la boca de un niño se notan diferencias de color con los dientes de leche. Los nuevos se perciben más opacos.

¿Sabes por qué? Para entenderlo hay que conocer la estructura de los elementos dentarios, que se componen de 3 capas: esmalte, dentina y pulpa.

La pulpa es la capa más interna del diente. Esta no influye en el color del elemento y no es visible desde fuera. Aparece en contacto con el exterior cuando alguna caries penetra demasiado o si se realiza un tratamiento de conducto, por ejemplo.

La capa intermedia es la dentina. Esta es fundamental para determinar el color de un diente.

La dentina es de tono amarillento y se visualiza por traslucidez a través del esmalte, que es la capa externa. En los niños, la capa intermedia tiene menos minerales y más sustancias orgánicas, debido a que tuvo un proceso de formación más corto.

Entonces, los dientes de leche se visualizan más blancos en comparación con la dentición adulta porque la dentina es menos amarillenta. Prevalece, por lo tanto, el blanco del esmalte. El tono amarillo es propio de los dientes adultos.

Dientes de los niños son más blancos.
Es normal notar diferencias de color entre los elementos cuando los niños están recambiando sus dientes.

3. Los dientes “de leche” se llaman así por su color y su función

El nombre técnico de la dentición de los niños es decidua. Esta se contrapone a la dentición permanente de los adultos.

El por qué se los asocia a la leche con este nombre tiene varias hipótesis. Algunas veces influyó el hecho de la edad; otras tantas, el color.

Una de las teorías sobre el nombre es que son elementos que aparecen cuando el niño todavía se está amamantando. Por lo tanto, servirían para mejorar el proceso de alimentación en los lactantes.

También se creyó por mucho tiempo que realmente estaban hechas de leche estas estructuras. Por supuesto que hoy se sabe que no es así.

También, como ya explicamos en el punto anterior, el color de la dentición decidua es más blanco en comparación con la permanente. Esto refuerza su parecido con la leche.

4. Los dientes de los niños ya están al nacer, aunque no se vean

Otra de la curiosidades sobre los dientes de los niños que pocos padres saben es que los elementos ya están dentro de la mandíbula cuando el pequeño nace. Luego tendrán un proceso de erupción escalonado.

De hecho, hay bebés que nacen con alguno ya erupcionado y a esos se los conoce como dientes natales. La frecuencia de este fenómeno es de 1 en cada 2000 nacimientos, aproximadamente.

Estos dientes natales tienden a localizarse en la región inferior. A veces, si el odontólogo lo considera oportuno, sugerirá la extracción, de manera que no se dificulte la lactancia materna y que no haya riesgo de aspiración del elemento por accidente.

Como bien adelantamos, en la mayoría de los casos los bebés nacen sin dientes y siguen un proceso de erupción que tiene el siguiente cronograma:

  • Dos incisivos inferiores: son los primeros en salir, entre los 6 y los 10 meses de vida del niño.
  • Dos incisivos superiores: aparecen entre los 8-12 meses.
  • Incisivos laterales superiores e inferiores: se completan entre los 9 y los 16 meses de vida.
  • Primeros molares superiores e inferiores: antes que los caninos, los primero molares hacen su aparición en la superficie de las encías entre el año y el año y medio desde el nacimiento.
  • Caninos: los caninos superiores se asoman entre los 16 y los 22 meses, mientras que los inferiores lo hacen cerca de los 2 años.
  • Segundos molares inferiores y superiores: los últimos dientes de leche que completan la dentición decidua lo hacen entre los 2 y los 3 años.

Estas fechas son orientativas, pero cada niño tiene su propio ritmo de crecimiento y desarrollo. Si bien sirven estos datos para tener parámetros de normalidad, es importante saber que puede haber retrasos que no significan la existencia de una patología.

5. La salida de los dientes no provoca fiebre

Está asumido por gran parte de la población de padres que la salida de los dientes de leche generará fiebre en los pequeños. Pero esto no es así.

Esta es una de las curiosidades sobre los dientes de leche que constituye más bien un mito. El problema es que puede llevar a confusiones que afecten la calidad de vida de los pequeños.

La fiebre es un signo que aparece ante procesos patológicos. Si un bebé tiene más de 37,5 grados centígrados mientras erupciona alguno de sus dientes, es más probable que padezca un cuadro respiratorio o gastrointestinal, pero no que la temperatura elevada responda a la salida del elemento dentario.

Hay niños en los que se registran temperaturas entre 37 y 37,5 grados centígrados por la erupción dentaria, pero esto es una febrícula y no puede considerarse patológica. Posiblemente sea por el proceso inflamatorio que acompaña a la rotura de la encía para que el diente se asome a la superficie.

Tampoco es posible asociar la erupción con la presencia de infecciones respiratorias o con diarrea. Aunque muchos padres consideren que hay un aumento de las deposiciones coincidente con el momento de salida de los dientes, resulta más probable atribuir esos procesos a otras causas.

Los que sí están claros como síntomas y signos de la salida de los dientes en los niños son los siguientes:

  • Babeo.
  • Irritabilidad y nerviosismo.
  • Irritación en las encías.
  • Necesidad compulsiva de morder objetos.

6. Los dientes de leche se enferman

Cuando los padres y los cuidadores creen muchos de los mitos que circulan sobre la dentición decidua, pueden caer en el descuido. Esto significa que se asume que los dientes de leche no se enferman, y que si lo hacen no hay que preocuparse, pues luego se caerán.

Este mito es peligroso. Y no debería ser una curiosidad, sino un conocimiento de todos los adultos, que los dientes de los niños son capaces de desarrollar caries.

La caries dental es la destrucción del tejido duro del diente por ácidos que se producen en la boca. Estos ácidos surgen del metabolismo del azúcar de la dieta por parte de las bacterias que habitan la cavidad bucal.

Poco a poco el ácido desmineraliza el diente y se forma el agujero que expone los tejidos internos. Se entiende, entonces, que una mala higiene y una dieta rica en azúcares son los principales responsables de la patología.

El cepillado ayuda a eliminar la placa bacteriana. Por otro lado, una alimentación saludable, baja en azúcares y ultraprocesados, limitará el sustrato que usan los microorganismos para producir el ácido.

Una situación especial la constituye la caries del biberón. Esta es una enfermedad de los pequeños que se exponen desde temprana edad a altas cantidades de azúcares.

Sucede cuando se embebe el chupete o la tetina de la mamadera en sustancias azucaradas y muy dulces, como la miel. También cuando se deja que el niño se duerma con el biberón en la boca, sin retirarlo. La situación es más grave si el biberón contiene, por ejemplo, jugos o zumos.

Esta caries es de muy rápida aparición y su agresividad es llamativa. Suele localizarse en los incisivos superiores.

Caries del biberón en un bebé.
La caries temprana por el mal uso del biberón es agresiva y evoluciona con rapidez.

7. Los dientes deciduos se caen en un orden

El recambio de la dentición da inicio entre los 5 y los 7 años de edad. Se trata de un proceso que tiene su cronología, como la aparición de los dientes de leche.

Aunque, como bien aclaramos antes, estos parámetros no son inflexibles. Cada pequeño tiene su proceso.

El momento en que se aflojan los primeros elementos es una curiosidad para toda la familia. En algunos niños puede haber ansiedad y temores propios de algo nuevo.

Los primeros dientes que se cambian son los incisivos inferiores y luego los superiores. A continuación, los molares de leche son reemplazados por premolares permanentes. Ya dijimos que los molares de la adultez no tienen un diente deciduo que reemplazar, sino que aparecen al fondo de los maxilares en lugares que estaban vacíos.

Finalmente, los últimos recambios ocurren con los colmillos o caninos y los segundos molares reemplazados por los segundos premolares, entre los 11 y los 13 años. Para la edad de 13 se espera que la dentadura definitiva ya esté completa en sus 28 piezas, sin contar las cordales.

¿Hay que llevar a nuestro hijo al odontólogo para quitar las piezas deciduas? Lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones no se requiere una consulta especializada.

Los dientes de leche se aflojan y se caen solos. Es posible ayudar el proceso con pequeños movimientos cuando es notorio que ya están flojos.

Es indicación visitar al odontólogo para una extracción de elementos deciduos cuando se ha partido una parte del mismo, por ejemplo, o si no se logra que se caigan de manera natural, a pesar del paso del tiempo. También será precisa la intervención profesional ante dientes malposicionados, cuando los permanentes comienzan a erupcionar fuera de lugar.

Conocer las curiosidades sobre los dientes de los niños nos ayuda a cuidarlos

Cuidar la higiene bucodental es parte del abordaje de la salud general desde los padres hacia los hijos. La boca es una parte importante del cuerpo que requiere tiempo y dedicación.

Si conocemos las curiosidades sobre los dientes de los niños, entonces estamos más preparados para evitar que enfermen. La caries es la patología más frecuente de la infancia y se la puede prevenir con el cepillado y la dieta adecuada.

Los niños más grandes también pueden interiorizarse en estas curiosidades para saber más sobre su cuerpo. Esto les permitirá cuidarse a consciencia y adquirir hábitos para el resto de su vida.

Es posible tener una sonrisa saludable desde temprana edad. Y a la larga, llegar a la adultez con una dentadura fuerte.

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