5 razones para no comparar a los hijos en la infancia

5 razones para no comparar a los hijos en la infancia

Razones Para No Comparar A Los Hijos En La Infancia
Las comparaciones interpersonales están muy integradas en el lenguaje cotidiano. Incluso cuando no parten de una mala intención, producen efectos negativos si se repiten con frecuencia. Las comparaciones limitan el universo de la infancia porque encasillan y etiquetan la realidad.

Es posible comparar a un hijo con otros niños. Pero también existen comparaciones que remiten a los propios hermanos. ¿Por qué es importante evitar el error de establecer comparaciones constantes? En Uno más en la Familia compartimos cinco motivos.

1. Las comparaciones alimentan la rivalidad y la separación

Las frases que tienen la semilla de una comparación, tienden a alimentar la rivalidad y los celos entre dos personas. Cada ser humano quiere ser visible por sí mismo, sin sentirse a la sombra de alguien que parece eclipsar sus virtudes y cualidades positivas.

2. Las comparaciones nacen de suposiciones e interpretaciones

Sin embargo, es aconsejable abrazar la realidad tal y como es, para descubrirla en su verdadera esencia. Con frecuencia, las comparaciones no describen de forma objetiva un aspecto determinado, sino que son la consecuencia de una valoración subjetiva. Pero esas valoraciones subjetivas, aunque no representen una certeza absoluta, sí producen un impacto en el menor: puede interiorizar esa información hasta vivirla como una verdad en mayúsculas.

Motivos Para No Comparar A Los Hijos En La Infancia

3. Las comparaciones debilitan la autoestima

Las comparaciones suelen estar acompañadas por mensajes que reflexionan en torno a aquello que “es mejor” o “peor”. Sin embargo, cuando el objeto de la comparación es el propio ser humano, el impacto de las palabras produce una huella en la autoestima. El niño se percibe a sí mismo a través de la mirada de un adulto que le hace sentir a la sombra del brillo ajeno o que, por el contrario, le hace creer que es mejor que su hermano.

Por tanto, como hemos comentado previamente, las comparaciones dañan el vínculo entre hermanos al potenciar la competencia, la rivalidad y el distanciamiento. Pero, además, también son negativas para el desarrollo individual por el impacto que generan en el amor propio.

4. No seguir repitiendo un error que ha afectado a numerosas generaciones

Las comparaciones entre hermanos forman parte de la historia de muchas familias. Sin embargo, puede producirse un punto de inflexión en las nuevas generaciones. Así ocurre cuando los padres intentan no repetir patrones aprendidos para educar a sus hijos sin el peso que producen las valoraciones constantes.

Comparar A Los Hijos En La Infancia

5. Cada trayectoria vital es única

Y cada persona merece protagonizar su propio camino a lo largo de las diferentes etapas de la existencia, también en la infancia. La niñez es un periodo de aprendizaje, descubrimiento y conocimiento del mundo. Las comparaciones no abren puertas, sino que reducen el campo de posibilidades de un niño que recibe una influencia que le condiciona de forma significativa. Por ejemplo, algunas comparaciones derivan en el aprendizaje de creencias limitantes que producen falta de seguridad en uno mismo.

En ocasiones, el impacto de la comparación perdura más allá del presente y deja una huella en la autoestima del adulto, que mira al pasado de su infancia con cierta sensación de tristeza.

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