5 adicciones que pasan desapercibidas

5 adicciones que pasan desapercibidas

Si piensas en una persona adicta, posiblemente no te identifiques a ti mismo como tal. Muchos piensan que la adicción alude necesariamente al consumo dependiente de determinadas sustancias, y de este modo nos desligamos de la definición. Sin embargo, este patrón de dependencia puede reproducirse con multitud de elementos, y hay varias adicciones que suelen pasar desapercibidas.

Normalmente, esto sucede porque se trata de conductas muy normalizadas a nivel social. No es que estas adicciones no nos dañen (que, de hecho, lo hacen), sino que no logramos identificarlas porque no nos llevan a destacar. Si una gran parte de mi entorno actúa igual, si incluso he visto estos comportamientos en mi familia de origen, es difícil que me percate de que algo va mal.

A pesar de esto, es posible que algunas de estas adicciones te estén limitando actualmente. Por ello, hoy queremos poner el foco sobre ellas para ayudarte a iniciar un cambio.

¿Qué son realmente las adicciones?

Antes de exponer algunas de ellas, es importante recordar a qué nos estamos refiriendo. Podemos hablar de adicción cuando existe una dependencia (ya psicológica, fisiológica o de ambos tipos) respecto a algún elemento. En esta situación, el cerebro busca de forma patológica la obtención de la recompensa o el alivio del distrés recurriendo a esta sustancia, persona, objeto o situación.

De este modo, se producen una serie de fenómenos que conforman el cuadro adictivo:

  • Craving e incapacidad de mantener la abstinencia. Se experimenta una fuerte necesidad de consumir la sustancia o de realizar la conducta. Si esta urgencia no se satisface, la persona puede sufrir intensamente a nivel físico o mental. Por esto, resulta imposible mantener la abstinencia
  • Dependencia. El bienestar personal comienza a depender de este elemento adictivo. Es la principal fuente de satisfacción y la vía de escape primaria ante cualquier malestar.
  • Tolerancia. De algún modo, el organismo se acostumbra. Por esto, cada vez se necesita una mayor presencia de ese elemento para obtener los efectos deseados.
  • Falta de control. Para la persona resulta muy complicado controlar su conducta y alejarse de aquello de lo que depende. Pese a que lo desee y se lo proponga, no es capaz de evitarlo.
  • Deterioro y malestar. La adicción afecta al bienestar personal o impacta negativamente en distintos ámbitos de la vida. Sin embargo, existe una negativa a reconocer estos daños; el problema se minimiza para poder continuar con la dependencia.
Mujer comiendo por la noche
Un consumo excesivo de azúcar puede conducir a enfermedades como la diabetes o la obesidad, entre otras.

Adicciones que pasan desapercibidas

Como ves, no necesariamente la adicción tiene que estar relacionada con una sustancia. Se trata más bien del modo en que nos relacionamos con objetos, personas o situaciones. Así, podemos llegar a generar dependencia de elementos tan cotidianos que ni nos planteamos que puedan suponer un problema.

Aun así, estas son algunas de las adicciones que pasan desapercibidas:

1. Harinas y azúcar

Los seres humanos nacemos con una preferencia innata por los sabores dulces. Esto se comprueba fácilmente cuando ofrecemos un pedazo de fruta a un bebé. Sin embargo, a medida que crecemos nos exponemos a multitud de productos ultraprocesados y repletos de azúcares añadidos, y ese dulzor natural deja de satisfacernos.

Las harinas blancas y los azúcares ocultos en la inmensa mayoría de los productos que consumimos tienen un gran potencial adictivo. De este modo, sentimos que los necesitamos si pasamos un tiempo sin consumirlos y es posible que cada vez necesitemos cantidades mayores.

Esto ocurre porque dichos “alimentos” activan de forma importante el circuito cerebral del placer. Consumirlos nos recompensa con una agradable descarga de dopamina que nos hace sentir bien, alejando el malestar emocional que podemos estar sintiendo. Así, hay una gran cantidad de personas que son adictas al azúcar sin ser conscientes de ello.

2. Internet y redes sociales

Esta es una de las adicciones más generalizadas. A muchos nos cuesta salir de casa sin el teléfono móvil o pasar más de unas horas sin consultar las redes sociales.

Las generaciones más jóvenes son quienes más sufren de fenómenos como el síndrome FOMO o la nomofobia, pero pueden estar presentes a cualquier edad. Así, otras áreas de la vida como el rendimiento laboral o las relaciones sociales pueden verse afectadas por esta adicción a internet y a la tecnología. Sin embargo, somos incapaces de frenar y cambiar de hábitos.

Si llevas tu teléfono incluso al baño, sientes ansiedad por quedarte sin batería o por permanecer desconectado unas horas y no puedes evitar revisar tus redes, incluso cuando compartes tiempo con amigos o familiares, quizá hayas desarrollado un grado de adicción.

3. Relaciones románticas

Una de las adicciones más comunes y que más pasa desapercibida es la adicción al amor. Este término, similar y relacionado con la dependencia emocional, designa la necesidad imperiosa de tener una pareja y el elevado malestar que produce perderla o pensar en hacerlo.

Así, se sostienen relaciones nocivas o se toma la decisión de vincularse románticamente con otras personas debido a esa adicción al enamoramiento y a la vida en pareja.

4. Pornografía

La pornografía es hoy en día más accesible que nunca y su consumo se ha normalizado. Sin embargo, en algunos casos esta genera adicción y termina por causar malestar, afectar a la vida de la persona y perjudicar sus relaciones de pareja.

Debido a la descarga excesiva de dopamina que produce el visionado de pornografía, el acto sexual real deja de resultar estimulante y cada vez se necesita consumir ese contenido en mayor medida. Además, se utiliza la pornografía para evadir el malestar emocional y obtener una recompensa a corto plazo que termina generando dependencia.

Hombre con ordenador
La adicción a la pornografía puede generar problemas físicos y psicológicos.

5. Deporte

Aunque tendemos a ligar las adicciones con sustancias o hábitos poco saludables, incluso aquellos que en su justa medida resultan beneficiosos pueden terminar convirtiéndose en perjudiciales.

Cuando la necesidad de hacer ejercicio se convierte en una obsesión o en una vía de escape emocional, cuando ocupa una excesiva parte de nuestro tiempo o interfiere con nuestras relaciones sociales y otras áreas vitales, estamos ante un problema.

Esta es una adicción comportamental en la que el deporte se prioriza sobre todo lo demás, llegando la persona a perder el control y necesitando cumplir unas metas cada vez más exigentes para poder sentirse en paz. No obstante, hasta que se alcanza un grado muy elevado en este proceso, se trata de una de las adicciones que pasan desapercibidas, pues parece que se trata únicamente de disciplina o de un estilo de vida saludable.

Las adicciones que pasan desapercibidas pueden ser de muy diversa índole

Como ves, puede generarse un patrón adictivo en torno a múltiples objetos. Cuando se trata de drogas o de comportamientos nocivos en sí mismos es más fácil identificar lo que está sucediendo, pero cuando se involucran elementos necesarios (como la comida), saludables (como el deporte) o tan cotidianos como una relación de pareja, este reconocimiento se complica.

Así, la clave se encuentra en analizar el efecto que la relación con esa persona, situación o producto genera en nosotros. Las adicciones son siempre limitantes, causan malestar a la persona y a su entorno e interfieren con las obligaciones o los intereses propios. La vida comienza a girar en torno a ese elemento por el que se ha desarrollado dependencia y es aquí cuando debemos buscar ayuda.

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