17 Consejos de yoga para principiantes

17 Consejos de yoga para principiantes

Empezar a practicar yoga puede parecer una tarea desalentadora, y los retos a los que se enfrentan los principiantes pueden ser abrumadores. ¿Cómo empezar una práctica de ejercicio cuando no estás en forma y no estás seguro de tener tiempo para comprometerte con una rutina diaria? La buena noticia es que hay muchas maneras de hacer que tu práctica de yoga funcione para ti, incluso si sólo tienes unos minutos al día para dedicarle. Queremos que tengas éxito desde el principio, ¡por eso hemos reunido nuestros mejores consejos de yoga para principiantes!

Consejos de yoga para principiantes

El hecho de que estés interesado en empezar una clase de yoga es un paso en la dirección correcta. Hay muchas maneras de hacer que tu práctica de yoga te sirva, incluso si sólo tienes unos minutos al día para dedicarle. Utiliza estos consejos de yoga para principiantes como punto de partida para empezar. No es necesario que los utilices todos; deja que tu práctica de yoga crezca y se desarrolle de forma natural con el tiempo.

Encuentra un profesor de calidad

Un instructor de yoga con experiencia puede proporcionar una gran cantidad de conocimientos y orientación mientras practicas. Un profesor de yoga cualificado puede responder a tus preguntas durante la clase, así como ayudarte a conseguir la postura adecuada para cada postura con indicaciones individualizadas y ajustes prácticos. Un buen profesor debe tener conocimientos y ser amable, simpático y compasivo.

Aprende algunas posturas con antelación

Muchas de las asanas o posturas pueden parecer complicadas, especialmente al principio. Por suerte, puedes dedicar algo de tiempo antes de tu primera clase a acostumbrarte a las posturas que puedes esperar realizar, como la postura de la montaña, la del niño, la del guerrero 1, los saludos al sol, etc. Si aprendes algunas de estas posturas para principiantes, te sentirás más seguro y preparado para participar en la clase.

En este artículo, te explicamos algunas de las mejores poses que puedes incorporar para hacer yoga si eres principiante.

Lleva ropa cómoda

La ropa adecuada puede marcar la diferencia en la clase. Lo ideal es que elijas una camiseta que te sirva de apoyo y unos pantalones de yoga fabricados con materiales transpirables y que absorban la humedad. Si el tiempo es más frío, es posible que quieras invertir en ropa atlética térmica que puedas poner en capas fácilmente para mantenerte caliente.

Utiliza una esterilla limpia y antideslizante

Uno de los mejores consejos de yoga para principiantes es que te hagas con una esterilla específica. Una esterilla de yoga te permite trabajar en tu rutina sin preocuparte de resbalar en las posturas. También proporciona un acolchado para las articulaciones, especialmente para las muñecas y las rodillas. Asegúrate de elegir una esterilla con suficiente adherencia o agarre para mantener las manos y los pies en su sitio. Además, limpia la esterilla con regularidad para mantener su tracción y evitar olores desagradables.

Adáptate a tu cuerpo y a tus necesidades

Sobre todo al principio, será difícil realizar todas las posturas que se tratan en la clase. Si ves que tienes problemas, tu instructor puede ayudarte a encontrar la manera de hacerlo más fácil para tu cuerpo. No tengas miedo de utilizar bloques, correas o mantas para facilitar la práctica a tu cuerpo.

Empieza por donde estás

El yoga es un viaje de transformación destinado a llevarle hacia algún tipo de objetivo. Saber dónde se encuentra puede ayudarle a saber por dónde empezar y dar los primeros pasos hacia su objetivo. Considera la posibilidad de acudir a un estudio local para que te recomiende y oriente según tu nivel de experiencia y forma física.

Evita hacer comparaciones

Dado que el yoga es tu propio viaje, no tiene sentido comprobar el progreso de otra persona para compararte y juzgarte con ella. Puedes obtener motivación, aprecio e inspiración de las capacidades de sus cuerpos; sin embargo, no te castigues si aún no estás en ese punto. La práctica regular te ayudará a conseguirlo.

Ve despacio

No te apresures en cada postura o en la clase. El yoga es intencionado, consciente y fluido. Si te mueves despacio, podrás seguir progresando de forma sostenible mientras practicas. Además, puede ayudar a prevenir lesiones, aumentar la conciencia y mejorar la concentración general.

Concéntrate en los cimientos

Al igual que los cimientos de un edificio, las manos y los pies forman los cimientos de tu cuerpo. Tu cuerpo depende de tener unos cimientos fuertes y firmes para mantener las posturas correctamente. Presta atención a la posición de tus manos y pies y separa las puntas de los dedos para construir una base firme de apoyo.

Manténgase hidratado

La hidratación es crucial, independientemente de la forma de ejercicio que hayas elegido. Aunque no se recomienda beber durante el yoga, hay algunas formas de mantenerse hidratado durante la práctica. Una hora antes de la clase, por ejemplo, empieza a beber a sorbos una botella de 16 onzas de agua. Bebe otras 20 onzas cuando hayas terminado la clase de yoga para reponer líquidos.

Elimina las distracciones

Las preocupaciones, las listas de tareas pendientes y las notificaciones de los teléfonos inteligentes deben dejarse de lado para que la sesión tenga éxito. Anota tu lista de tareas antes de la práctica y apaga el teléfono. Aleja tu atención de las preocupaciones y céntrate en tu respiración, tu cuerpo y tus intenciones mientras practicas.

Establece un plan de acción

Establecer intenciones para tus clases de yoga puede ayudarte a sentirte motivado para trabajar hacia tus objetivos. Una intención es un propósito para tu práctica, que puede cambiar en cada sesión si lo prefieres. Tu intención es una herramienta para enfocar tu mente lejos de los pensamientos y las distracciones, hacia sentimientos de paz, bondad, aceptación o cualquier otra cosa que sientas que es necesaria en tu vida.

Respirar con profundidad

El flujo de tu respiración es esencial en las clases de yoga. Al respirar lenta y profundamente a lo largo de tu rutina habitual, aumentas la circulación y reduces el estrés a la vez que estimulas tu mente y tu cuerpo. La respiración yóguica ayuda a reducir el riesgo de lesiones, permitiendo que tu cuerpo se relaje al pasar por las diferentes posturas.

Comer con atención

Ten en cuenta tus hábitos alimenticios, sobre todo si prefieres comer antes de la clase de yoga. Si tienes hambre, un ligero tentempié puede ayudarte a repostar para la clase. Muchas personas prefieren picar pequeñas porciones de almendras, frutas con fibra o barritas deportivas. Evita los alimentos grasos o con ajo antes de la clase. Intenta no comer nada 2-3 horas antes de la clase, de lo contrario sentirás alguna molestia en las posturas que ejercen presión sobre tu vientre.

Respeta los límites de tu cuerpo

Descubrir y conocer tus límites físicos y mentales es vital para tener éxito en el yoga. Escucha a tu cuerpo mientras te estiras, te mueves y respiras. Si tienes problemas para respirar o sientes dolor, ajusta la postura hasta que puedas hacerla sin esforzarte. Además, ten en cuenta que algunas posturas no deben ser intentadas por quienes tienen ciertas condiciones, como lesiones, embarazo y enfermedades crónicas.

Saborea Shavasana

Shavasana, la postura final de relajación, puede ser la postura más difícil de la clase. Muchos de nosotros estamos acostumbrados a estar constantemente activos y ocupados, y quedarnos tranquilos con nuestros pensamientos y sentimientos, puede ser una experiencia desafiante. Practica el cambio de tu atención a las sensaciones de tu cuerpo relajándose y trabaja conscientemente en la liberación del estrés y la tensión durante la postura.

Mantener una práctica regular de yoga

Las prácticas cortas y frecuentes serán más eficaces que las menos largas. Sólo unas pocas posturas durante 15-30 minutos al día pueden tener un impacto muy beneficioso en tu bienestar físico, emocional y mental. Puedes conseguir muchos más beneficios con una disciplina diaria, y además potenciarás tu aprendizaje y dominio de la práctica.

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